Un Tranvía Llamado Deseo

Un Tranvía Llamado Deseo

Entre las 3 sesiones de cine del fin de semana pasado, hubo tiempo para ir el domingo al teatro a ver “Un Tranvía Llamado Deseo”. Representación del clásico de Tennessee Williams que en su día llevara a cine Elia Kazan con Marlon Brando y Vivien Leigh. Drama sureño con el calor y la opresión ambiental de Nueva Orleans.

Blanche Dubois es una mujer madura y en crisis que llega a Nueva Orleans desde Mississipi para quedarse un temporada en casa de su hermana Stella y del marido de esta, Stan Kovalsky. Lo que parece una visita, enseguida queda claro que es una estancia indeterminada por parte de Blanche, al confesar que la antigua mansión familiar se ha perdido finalmente, tras irse hipotecando un poco mas de generación en generación y no poder ya sostener las deudas, ni el esplendor de otras épocas cuando la familia Dubois poseía plantaciones.

Esta revelación, y el permanente atraco de Blanche al mueble bar de Stan, hace que empiecen los problemas y las fricciones con el, que es un hombre duro y rudo y que viene de otro ambiente totalmente opuesto a de los hombres con los que Blanche esta acostumbrada a tratar. Stan no se queda convencido con las someras explicaciones de Blanche e investiga el tema y el pasado real de su cuñada, con quien se va complicando y tensando la relación, y que afecta también a la relación de Stan con Stella que para rematar la faena esta embarazada.

Drama total, mal trato, alcoholismo, abusos, modos y costumbres de Louisiana, vidas torcidas y todo ello con blues, músicas negras, luces de neón, calor, póker, humo de tabaco y un ambiente opresivo. Todo ello representado en casi 3 horas por Vicky Peña como Blanche Dubois que carga sobre si todo el peso de la representación y la verdad es que lo da todo en el escenario. Stanley no es Marlon Brando esta vez, sino Roberto Álamo, quien lo hace suficientemente bien y con una naturalidad y una soltura que parece como si no actuara. Destacar a Ariadna Gil como Stella Dubois que también se deja la piel en el escenario a pesar de se un personaje mas secundario y Alex Casanovas completa el plantel principal dando vida a Mitch, que puestos a exagerar las cosas, es la versión antigua de Wolowitz y que trata de conquistar a la Blanche que él cree que es.

Buenos actores, buena obra y prueba de ello es que las dos horas 45 minutos pasen más rápidas de lo habitual. El teatro lleno, aunque sigo notando que en mi franja de edad seguimos siendo una minoría muy minima. Y ya por debajo de mi franja de edad, afluencia inexistente. No se porque esa falta de renovación en el publico del teatro. Al menos en Frankenstein si que había algo mas de juventud, quizás habría que poner mas atención a la programación y un poco mas de diversidad. En dos semana iré a ver “La FlautaMágica”.. Ya veremos como anda la cosa.

2 Replies to “Un Tranvía Llamado Deseo”

  1. A mi me gusta mucho el teatro pero es cierto que no se ve a mucha gente de 25 allí… (como yo)
    Yo creo que todo son modas, además el cine te lo venden más.
    En fin, la gente que no va se lo pierde.. 🙂
    Yo hice algunos años de teatro cuando era pequeña, igual eso también influye,
    saludos!

    1. Pues si.. la gente se lo pierde, pero es que hay oferta interesante a lo largo del año y merece la pena ver de vez en cuando a actores currar enfrente tuyo y ver cosas diferentes.

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