Un prophète

Un prophète

No todo el cine francés va a ser de genero. Siguen haciendo sus horribles y penosas comedias y aunque nos divirtamos con su habilidad a la hora de hacer brotar la sangre, en muchos otros géneros, son tan malos o mas que los españoles. Pero de vez en cuando dan la campanada y además la dan en un año en el que el genero carcelario esta mas de moda que nunca con el éxito de Celda 211. Pero en vez de acción carcelaria sin mas ni mas, como celda 211, que si no fuera por que es española, hubiera pasado sin pena ni gloria, lo que nos presenta Un prophete es un drama carcelario con todas las de la ley. Si nos ponemos tiquismiquis, la española es sobre un hecho puntual como un motín y la francesa es costumbrismo carcelario francés y/o cine criminal en estado puro.

Jacques Audiard dirige esta película que arrasa por donde va, vencedora absoluta en los premios cesar y que nos deja un retrato personal a través del personaje de Malik, que a su vez nos deja sin querer aleccionarnos sobre nada, pinceladas sobre la situación de la misma Francia. Trata o mas bien vemos reflejados temas como el de la multiculturalidad francesa hasta el punto de la confusión de raíces, con el asunto de que el propio Malik no sabe cual es su lengua matera si el francés o el árabe, no sabe cual aprendió antes. Vemos el problema corso desde el punto de vista de ser ya mas mafiosos que otra cosa estos, pero no dejando de lado el asunto político y vemos y nos deja notar como el gobierno francés al igual que el español usa la dispersión de los presos como arma represiva y en cambio en la película desde un telediario se refieren a los presos corsos como “presos políticos”, expresión que en España te pone bajo sospecha inmediata.

Malik es un chaval de 16 años, de origen árabe, que no sabe leer ni escribir, que se enfrenta a una condena de 6 años y que por ella ingresa en prisión. Las cárceles francesas tampoco son el Ritz, ni un lugar agradable donde estar para un chico que no tiene vínculos culturales, ni religiosos con el tema musulmán, que no pide un régimen de comidas especial para evitar el cerdo, que no se integra con la sección árabe de la prisión, igual que no se integra con ninguna, y que se ve abocado por las circunstancias a hacer un favorcito a los presos Corsos, que son los que llevan la voz cantante en la prisión. A raíz de este favorcito, Malik queda marcado para siempre ya no solo como un apátrida, sino como un traidor para los árabes, un árabe para los corsos y los franceses y un paria en general.

La película nos cuenta el paso de esos años en la cárcel al servicio de los corsos, las relaciones que establece con algunos árabes y que se mantienen fuera de la cárcel, como ese favorcito no solo le marca de cara a los demás, sino para si mismo y le hace espabilar, aprender a leer y a escribir, intentar prosperar, aprender a entender por su cuenta y por su propio bien el idioma de los corsos cuando estos dejan de hablar en francés, y vemos sus planes para ir mejorando y comenzar su propia vida una vez salga de prisión.

Todo desde el punto de vista de la criminalidad y los asuntos mafiosos, con un uso de la violencia bastante crudo y que por realismo se come con patatas el asesinato de la celda de “Un ciudadano ejemplar”. Vemos la corrupción implícita a los sistemas carcelarios, el submundo que se desarrolla tras los muros de una prisión. Es en el realismo que transmite donde deja a Celda 211 como una anécdota, y si el trabajo de Luis Tossar como Malamadre era el que hacia que la película española fuera algo, aquí es un desconocido Tahar Rahim el que da una lección de interpretación dando vida a Malik. Nos lo creemos todo de cabo a rabo gracias a el y su intensísima actuación. Transmite todo lo que la película requiere de una manera sencillamente magistral. Sufrimos con el, nos ponemos nerviosos y tensos con el, le entendemos, le comprendemos y simpatizamos con el. El otro gran peso interpretativo lo lleva Niels Arestrup como Cesar Luciani, el líder de los presos corsos.

En resumen, es un drama carcelario creíble, que puede estar pasando ahora mismo en cualquier cárcel de cualquier parte, que deja entrever problemas que entroncan directamente con la misma concepción de cómo se estructura Francia hoy en día y que en algo de 2 horas y media y nos da una lección de cine maduro y de cómo contar una historia realmente soberbia y alejada de los tópicos carcelarios de toda la vida. Un 9 como una catedral y eso si.. por favor en versión original, perdería sentido castellanizar los diálogos en francés, árabe y corso.

7 Replies to “Un prophète”

  1. La vi ayer por la noche en casa y me sorprendió gratamente. Me parece que aunque revela el crudo mundo de la carcer es bastante fina en como muestra imagenes y situaciones, no dejan de impresionar pero no es una apología a la sangre, el sexo y la violencia. Vamos es normal en el contexto en que se desarrolla la historia.
    Por otra parte es tremendo ver como poco a poco, Malik va superandose para bien y para mal, aprende a leer y a escribir, pero tambien a ser un mafioso aún más habil que Luciani. La escena final, es increible. Y sí, me parece justo el 9, porque sí la sentí muy larga.
    Un beso enorme

    1. Me alegro de que te gustara. La verdad es que se puede hacer densa o quizás claustrofobica a veces y no por el espacio de la carcel, sino por incluso la escena en la que va a Marsella en el coche sentado detrás con los otros 2 tipos. En fin a mi me ha resultado opresiva en muchos momentos, opresiva por las circunstancias.

      El momento en que Malik y el compañero están con la furgoneta para cumplir el encargo de Luciani siguiendo al todo terreno y como transmite ese nerviosismo de ambos en la acera, viendo como se desarrollan los acontecimientos. tremenda interpretación, tremenda resolución y tremenda escena.

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