Un Cuento Chino

Un Cuento Chino

Tengo que reconocer que me queda por ver casi toda la filmografía de Ricardo Darín, pero a mi me tiene ganado desde “El Secreto de sus Ojos” y algún día me pondré en serio a hacer una revisión de sus anteriores interpretaciones, pero es que tiene un nose que en su forma de estar y de mirar a la cámara en esta película en cuanto lo vemos en su ferretería, que te vence y que te hace estar dentro de la película y predispuesto a saborearla casi sin querer.

Y eso que aquí no empezamos con él. Empezamos con una pareja de chinos en una barca en un rio, en China, y el hombre sacando un anillo para proponerle matrimonio a su chica. Mientras esto ocurre a pie de rio, desde miles de metros por encima de ellos, una vaca se precipita hacia la tierra en caída libre con tan mala fortuna de caer sobre la barca y matando a la mujer. Así comienza “Un Cuento Chino” y ya nos deja clara la formula, un hecho en teoría curioso y cómico, que es la tragedia de otra persona, vamos una tragicomedia en toda regla, porque seria tremendamente desacertado y simplista tachar a esta película como comedia.

Lo siguiente que tenemos es a Roberto (Ricardo Darín) en su pequeña ferretería contando tornillos para irse cagando en la madre de todos los santos y mentando a la madre del proveedor porque nunca hay la cantidad indicada de tornillo dentro de la caja. Y así conocemos a Roberto, solitario, maniático, huraño, trágico, cómico,  animal de costumbres y malhumorado permanente. Regenta la ferretería de su difunto padre mientras tiene como una única afición coleccionar recortes de prensa de muertes absurdas y extrañas de cuantos periódicos puede encontrar.  Vive solo y anclado en una vida idéntica desde hace 20 años, negándose así mismo el amor aunque una mujer le pretende cada vez que va a Buenos Aires a ver a un familiar amigo de Roberto.

Pero todo su sistema de vida cambia cuando un día se encuentra con Jun (Ignacio Huang) quien es prácticamente tirado en marcha de un taxi que le acaba de robar nada mas aterrizar en Buenos Aires. Roberto le echa una mano a Jun por el encabronamiento que le produce la actitud del taxista  y porque es a pesar de si mismo, una buena persona. Jun es el chino a quien la vaca en cuestión le ha destrozado la vida y que ha viajado a Buenos Aires para reunirse con un tío suyo que es su único pariente vivo, pero que ya no vive donde lo hacia y no hay manera de dar con el. Jun no habla español y Roberto no habla chino así que tras presentar el caso en la embajada y tras no mucho renegar, Roberto acoge a Jun en su casa durante lo que en principio va a ser una semana hasta que desde la embajada localicen a su tio.

Como es lógico el choque es brutal para ambos. Ya no solo por la imposibilidad de entenderse, sino porque Roberto lleva tanto tiempo acostumbrado a vivir solo, apoyándose en sus rutinas que no puede evitar que Jun le saque de quicio. Todo tiene un porque realmente y la historia de ambos es suficientemente trágica para justificar sus presentes, pero cada uno supone una evolución para la situación del otro. Todo alejado de lo típico y fácil de las situaciones de libro de comédieta.

Película sencilla, de pocos personajes y de interpretaciones de peso. Al fin y al cabo nosotros tampoco entendemos a Jun, que habla en mandarín, y para igualarnos a Roberto, no se subtitula en ningún momento lo que esta diciendo. Darín toma la película para si y tira con ella con el único apoyo real de Mari (Muriel Santa Ana). Bonita de ver, con sus agrias situaciones del pasado que afectan al Roberto de hoy y sus evoluciones, con esa de ser tan de cascarrabias empedernido que tanto nos hacen simpatizar aun a su pesar. A mi me ha gustado mucho y la he disfrutado desde el minuto 5 en que ya me tenia totalmente atrapado. Buena película, alegro lo justo y triste lo justo, pero que no sienta nada mal su visionado.

4 Replies to “Un Cuento Chino”

  1. El señor Darín me parece un actorazo en toda regla… y, lo que es peor, que el muy xxxx no para de trabajar en un montón de proyectos, por lo que su filmografía es bastante grande.

  2. Yo tambien soy muy fan de Darin. Vi esta peli la semana pasada justo por él y me tenía atrapada desde el inicio. Sinceramente me parece que combina buenas dosis de humor, de melancolía y logra que el espectador se conecte con emociones de los personajes.
    Totalmente recomendable y disfrutable de proncipio a fin.

    Besazo!

  3. Pues estaré mal, pero me he identificado un montón con “Roberto” y hay tantas escenas que merece la pena evocar, tanto por los diálogos, como por lo cómico/irónico/patético que resulta bastante disfrutable.

    Tardé en verla, y bueno es que es difícil seguirte la huella pero, conforme las que más me van llamando me las voy viendo.. Sigue la de “el árbol de la vida” y otra china o japonesa.. que no recuerdo el titulo pero basta con que busque en la infinidad de tu blog para saber cuál es :p…-

    Besitos amor, te quiero.

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