Twelve

Twelve

Yo realmente no se como tiene tanto crédito un director como Joel Shumacher teniendo a sus espaldas bodrios y pestiños de dimensiones épicas y casi inhumanas. Desde “Jovenes Ocultos” que era ya una payasada en su momento en ámbitos vampiricos, conviviendo con joyas como “El Misterio de Salem’s Lot” que si que daban miedito del de verdad. Para que ahora se queje la gente de vampiros adolescentes…. Como si no los hubiéramos tenido en los 80 y de la clase más patética. Y podemos seguir con sus dos Batmans que son para internarle en Arkham y tirar la llave, por no hablar de “Linea Mortal” o “El Numero 23”. O las mas reciente “Tresspass” que directamente ya os digo que renuncio a ella. Conmigo ha agotado su crédito.

Shumacher lleva demasiado tiempo viviendo de las rentas de “Un Dia de Furia” y de “Asesinato en 8 mm” que son sus dos películas buenas. Pero como consiguió metérsela doblada una vez a los gafapastas con “Tigerland”, de vez en cuando intentar sacar provecho de ese mercado, como es el caso que nos ocupa. Planta la voz en Off de Kiefer Sutherland, un protagonista que no sonríe, la decadencia occidental 😉  lo agita con una droga inventada y toneladas de pretenciosidad y tenemos “Twelve”.

Con humo y espejos, lo que pretende es contarnos la típica historia de “que difícil es ser yo” de los niñatos ricos del Upper East Side de Nueva York durante sus vacaciones de primavera. Todo ello desde los ojos de White Mike (Chace Crawford) que es el chico que nunca sonríe y con pretendidos recovecos psicológicos, que se dedica a proveer de marihuana al resto de niñatos. Al menos hasta que una nueva droga llamada Twelve, empieza a hacer furor, machando las nulas personalidades sacadas de mil perfiles prefabricados de mil películas y series, que pueblan este tostón de película.

Es una película, mala, aburrida, terriblemente pretenciosa, irreal y una soberana perdida de tiempo. Es como un mal capitulo de Gossip Girl añadiéndole las paranoias de Sofia Coppola, pero sin pizca de gracia ni interés. Las drogas son malas y cualquiera puede acabar de comebolsas… eso es la película, pero con voz en off, pretenciosidad asfixiante e intención de que sintamos lastima por estos pobres niños que viven sin el cariño de sus padres en un mundo feroz porque estos están en los Hamptons o en las Bahamas. Anda por ahí hombre… truñaco de película y de historia.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.