The Sisters Broters

The Sisters Broters

Título original: The Sisters Brothers
Dirección: Jacques Audiard
País: Francia
Año de producción: 2018
Géneros: Western

Resulta que Jacques Audiard se nos va a las américas y no se le ocurre otra cosa que marcarse uno de los mejores westerns que recuerdo de los últimos años. Es cierto que le había perdido la pista y que no había vuelto a ver una película suya desde «Un Prophète» y «De Óxido y Hueso«, pero visto lo visto, voy a tener que ponerme al día con sus películas anteriores a esta The Sisters Brothers.

No es novedad que muchos de los mejores westerns no sean americanos, pero en este caso, es especialmente notorio porque sus protagonistas están inmensos. Nada nuevo con Joaquin Phoenix y papeles de puto loco apenas contenido, pero es que como esta sostenido aquí por John C. Reilly, es todo un deleite. No dejan de ser una pareja de hermanos sicarios y enforcers del «Comodoro» (Rutger Hauer) de Oregon City, pero los matices, su amor fraterno y su capacidad para matar sin igual son una pura delicia. La película tiene muchas virtudes, sociales, metafísicas incluso, pero sin dejar de lado una capacidad para la violencia sin contención que nos regala unos tiroteos magníficamente rodados e iluminados. Son para rebobinar y revisionar un par de veces al menos cada uno.

La historia esta basada en una novela y nos cuenta como los hermanos Sisters van detrás de alguien (Riz Ahmed) por orden de su patrón, el Comodoro. Este personaje es acompañado por el spotter del comodoro (Gyllenhaal) para que no se escape, pero la historia no seguirá el camino establecido. Todo el mundo brilla en esta película, pero John C. Reilly nos hará quererle especialmente por como domina todos los matices de su personaje y nos los hace tragar sin rechistar, desde la relación con su hermano, con su difunto padre, su caballo y con todo su mundo y forma de subsistencia. Audiard y Reilly me han hecho disfrutar enormemente y ya no se si es porque un buen director de actores simplemente les deja brillar y sacar lo que tienen dentro, con poco o con mucha intervención por su parte. Sea como sea, Reilly se come la pantalla y se te come el corazón. Película con mayúsculas, de las de disfrutar y paladear durante días después de su visionado.

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