Shame

Shame

Shame” resulta ser la segunda película del tandem McQueen-Fassbender que veo y es que no lo sabia yo, pero este tal Steve McQueen, es el director de una película que os reseñé el año pasado titulada “Hunger” en la que ponía a Michael Fassbender en la piel del histórico preso del IRA Bobby Sands en la época en la que este lideró una huelga de hambre contra el gobierno de Tatcher para recuperar el status de presos políticos del colectivo de presos del IRA. Huelga que le costó la vida a Sands y otra veintena de presos antes de que Tatcher les restituyera su status.

En aquel papel de un todavía desconocido Michael Fassbender, lo veíamos descender a los infiernos físicos y psicológicos, hasta la propia muerte del personaje y quedando Fassbender en un estado físico tan lamentable para reproducir el de alguien en las puertas de la muerte por hambre, que necesitó estar bajo supervisión medica constante. Solo otra vez hemos podido ver a alguien dejarse la piel de esa manera, casi literalmente, en un personaje y fue en la angustiosa, brutal y cojonuda interpretación que hacer Christian Bale en “El Maquinista”.

En “Shame”, McQueen utiliza a Fassbender como instrumento a través del cual mostrarnos la angustia de un personaje como Brandon, que sufre y esa es la palabra precisa, una adicción, en este caso al sexo. Ya desde el principio McQueen usa algo tan común como esas fantasías de metro, donde a veces se establecen esas relaciones diarias donde nunca se cruza una palabra, y que solo duran durante ese paréntesis que suponen 2 o 3 paradas, 5 minutos al día y solo en el reino de la imaginación. Brandon usa esos momentos diarios para seducir totalmente con la mirada constante a la mujer que cada día se sienta frente a el en el vagón y hacer que ella aun con un pedrusco considerable en el dedo, se plantee las opciones.

Eso es así, recién desayunado (y masturbado) de camino al trabajo. Porque Brandon tiene un buen trabajo, un buen sueldo que le permite un apartamento con unas vistas cojonudas y dinero suficiente para pagar a las putas que le van a casa, la farlopa, los servicios de porno en vivo por Internet y el resto de ingente cantidad de porno que consume. Cada momento que tiene esta viendo porno, masturbándose o follando con alguien.

Aun si, el cree controlar su pequeño mundo, pero toda ilusión de control se trastoca cuando aparece en escena su hermana Sissy (Carey Mulligan) y cuando aparece en escena, lo hace totalmente desnuda en la ducha de la casa de su hermano, donde ha ido a refugiarse por algún desastre de su vida. Los dos hermanos son muy disfuncionales y podemos adivinar por sus conversaciones que sus varias taras provienen de una infancia difícil en un hogar paterno de inmigrantes irlandeses. No cuentan más y no sabemos que les ocurrió, pero arrastran unas taras importantes, cada uno a su manera. Uno follandose hasta las plantas y la otra coqueteando con el suicidio desde niña.

No es una gran historia de muchos personajes, ni de tramas artificiosamente complejas. Aun siendo películas muy diferentes, entiendo que se la compare estilísticamente con Drive. En este caso ambos hermanos afectan los  frágiles campos gravitatorios sobre los que orbitan sus vidas, desestabilizándose y cayendo en una espiral paralela de drama enraizado en lo mas profundo de las taras que llevan arrastrando desde niños. Son 2 personajes que, cada uno a su manera han de tocar fondo y nosotros acompañarles en su camino.

La película me ha gustado bastante, y especialmente Carey Mulligan que se ha quitado la eterna careta de chica frágil y adorablemente triste para darle una vuelta más torcida en este personaje. Fassbender transmite muy bien la angustia del adicto y la insatisfacción del momento, por mucho que esté montándose con 2 en ese momento. Le vemos caer a los abismos en esa última noche que nos muestra la película y tocar fondo.

Otra cosa que me ha gustado, aunque sea solo por reconocer un cierto estilo del director, es un plano secuencia en el que le hace correr un buen rato a Fassbender. Por un motivo determinado, debe dejar su apartamento un rato y decide salir a correr. Pues bien, McQueen lo aprovecha para hacerle correr lo que pueden ser quizás 4 o 5 minutos, que el aprovecha para marcarse un plano secuencia grabando en paralelo desde un coche. No tiene mucho peso argumental, pero sirve como pequeña firma que recuerde al espectador, aquella otra escena (¿Es plano secuencia si la cámara esta fija?) de 15 minutos ininterrumpidos en los que pone a Michael Fassbender y Liam Cunningham (que será nuestro Sir Davos Seaworth en Juego de Tronos) frente a frente en la cárcel en una conversación sin pausa, siendo Cunningham un cura del IRA que argumenta con Sands la opinión de la iglesia republicana respecto al suicidio por hambre, por mucho que apruebe la exigencia de los presos.

Para mi es una película recomendable. No pasan grades cosas, ni es un drama terriblemente explicado, es echar una ojeada a un momento determinado a la vida de dos personas con sus serias taras, una cuesta abajo y sin frenos y el otro luchando contra su adicción y sucumbiendo. No es sórdida, no es demasiado explicita, al que vaya por el morbo le aburrirá seguramente, pero me a mi ha gustado bastante. Desde luego mucho mas que Fausto, por mucho que Sokurov le quitara el León de oro en el ultimo momento.

2 Replies to “Shame”

  1. A mí me ha encantado, sobre todo por la enorme interpretación de Fassbender. En cambio, Mulligan sí es verdad que me sigue pareciendo que hace un poco su papel de siempre, de chica frágil y dañada. Tiene escenas y diálogos muy muy buenos, y para mi gusto, Fassbender debería haber conseguido al menos una nominación para Mejor Actor en los Oscars.

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