RAMPAGE

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No voy a ponerme exquisito con una película que es, de entrada y sin engañar a nadie, una pollada como un piano. No hay engaño posible y es lo que pretende, vende y ofrece. Si encima la ves por menos de 5€ como fue el caso, pues menos pegas le puedes poner aun. Pero aunque le pongamos pocas, algunas hay que ponerle porque dentro de las polladas, hay categorías, niveles y formas. Al fin y al cabo has decidido que tu pollada tenga monetes, y eso amigo mio, es meterse en terreno pantanoso porque todo el mundo quiere disfrutar de las pelis con monetes.

Y George es un monete majo, con sentido del humor y ojos azules que es esfuerza un poco demasiado en su digitalidad por querer caer simpático. No hace falta, eres un mono de mentira grande y destructivo a ratos, ya tienes la simpatía del respetable. Pero bueno, el problema no es el monete, ni el lobito, ni la lagartija. Ni siquiera lo es The Rock, o el Negan madero. Los villanos si son parte del problema, porque solo podrían haber sido mas ridículos si le hubieran puesto acento ruso. El problema principal es el tono. Si uno está haciendo una pollada, debe abrazar la pollada con desvergüenza y desparpajo. En cambio tenemos cambio de tono continuos que molestan mas de lo que deberían. No hay que explicar cada milímetro del guion, de hecho no haría falta que se sobre explicara nada, la gente ha ido a ver a bichos pegándose y destrozando ciudades. Sobran humanos en la película, sobran humanos haciendo cosas sin bichos, sobran lineas de dialogo y si, porqué no decirlo, sobra incluso la película. Hemos llegado a un punto en que ya voy a querer que todas sean “Kong” y lamentablemente eso no va a poder ser.

 

 

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