Piercing

Piercing

Título original: Piercing
Dirección: Nicolas Pesce
País: USA
Año de producción: 2018
Géneros: Gente muy enferma, psicópatas, compenetración

Sigo vivo y valga esta entrada para dejar constancia de ello y de que no he dejado de escribir por gusto, sino por una época de extremo stress que me esta drenando el tiempo y las ganas vivir hasta limitarlas a las funciones mas básicas. Como ya viene el verano y tal, supongo que hasta septiembre no volveré a la normalidad, pero (y soy consciente de que esto me lo digo realmente a mi mismo), volveré.

Como estoy un poco cansado de blockbusters y de hablar de lo que todo el mundo habla, voy a desviarme un tanto de lo común y corriente. De hecho voy a desviarme absolutamente hasta encontrar solaz en rincones enfermizos y abyectos. Esta vez de la mano de Nicolas Pesce (The eyes of my mother), adaptando a Ryu Murakami (Audition) en una historia sobre rotos y descosidos.

Reed (Christopher Abott) es un tipo como cualquier otro. Tiene una esposa, tiene un hijo recién nacido y tiene un agudo caso de psicopatía sin desarrollar que le esta carcomiendo por dentro. Reed siente el impulso irrefrenable y en aumento de apagar la vida de alguien. Por miedo a que ese alguien sea su hijo, su mujer o el mismo, decide poner librarse de sus tentaciones a la manera de Oscar Wilde. Se inventa un viaje de negocios que es en realidad un viaje a la liberación.

Reed decide que va a contratar los servicios de una meretriz y que va a matarla. No tiene experiencia, pero es voluntarioso, pragmático y metódico. Tiene todo apuntado en un libreta, ha calculado los tiempos hasta el segundo, las conversaciones, las situaciones y todo lo necesario para llevar a cabo su plan y pasar por humano. Y así es como conoce a Jackie (Mia Wasikowska). Como suele ocurrir en muchos casos, ningún plan sobrevive al encuentro con el enemigo y este caso no es  excepción. Y hasta aquí la sinopsis y el inicio de la película.

De todo lo que ocurre a continuación es mejor hablar cuando se ve así que no voy a comentar mas de los particulares, pero si de las generalidades. De como este Jon Snow del todo a cien y la siempre tangencial Wasikowska, nos llevan de la mano por terrenos incómodos, visualmente atrayentes aun en sus momentos mas grotescos y nos deleitan con una historia de dos torbellinos en colisión o en sincronía, o que se yo. Dos personas altamente perturbadas y una noche juntos donde las esencias son mas importantes que la carne, donde el dolor es canto tanto a la vida como a la muerte, donde sonreímos aunque estemos paralizados sin saber si es el fin. Me atrevería a decir que algunas sensaciones son primas hermanas de las que se pueden sentir en algunos momentos de «The Neon Demon«. Quizás me encuentro en Pierce un primo lejano Winding Refn, con diferente sentido en la confusión entre estética y erótica, entre color y contenido, entre forma y despiece, pero primos al fin y al cabo y coincidentes en llevarnos a sitios horrendos para hacernos encontrar incómodamente a gusto espiando lo que se despliega ante nosotros. Mi mas absoluta recomendación para los paladares mas abiertos.

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