Lukas

Lukas

Título original: Lukas
Dirección: Julien Leclercq
País: Francia
Año de producción: 2018
Géneros: Drama crepuscular criminal

No veo una película de Van Damme desde que tuve el atrevimiento de poner un remake de Kickboxer y tuve que quitarla cuando salia el ínclito belga haciendo de entrenador chistoso. Pero se me había hecho notar que dando vida a Lukas, se había adentrado en el cine serio y ya que la han puesto en Filmin, tenía que comprobarlo. En efecto me he encontrado un Van Damme crepuscular sin hacer gracietas, aunque también sin cambiar de cara durante toda al película.

Tenemos a Van Damme encarnando a un acabado portero de discoteca belga, padre viudo con dificultades económicas, que pierde el trabajo por culpa de un pijo abusivo hijo de algún funcionario europeo al que tiene que sacar de la discoteca. Con dificultades para pagar la letra del colegio de la niña, acepta trabajar en un bar de tetas flamenco, no sin antes pasar un curioso proceso de selección que hará las delicias de mayores y pequeños. Sea como sea, consigue el puesto y la cosa se complica y escala al mundo criminal belga y holandés con un nivel de chungez creciente que hará que Lukas tenga que usar todas sus skills para sobrevivir.

Melendi hijo de puta, como que vas a cantar en la peli de los dragones???

Por una vez, no serán esas skill abrirse de patas y pegar patadas, si no las del trasfondo de su personaje, que iremos conociendo con cuentagotas, pero que son las suficientes como para acojonar a cualquier matón del 3 al 1/4. La trama se mueve idiomáticamente entre el francés y el inglés, por aquello de que hay que entenderse entre belgas de diferentes idiomas, holandeses, italianos y chusma de la zona en general. Todo ello para una película negra, chunga y de submundo criminal turbio a mas no poder. Aunque Van Damme no levante la pierna al cogote de nadie, ni cambie la expresión apenas, encaja tan bien en el conjunto que queda un producto de eurocriminalidad de lo mas paladeable y que no me queda menos que recomendar. Con las comillas justas, pero desde luego en mi opinión, es recomendable y por ello tengo que agradecer al ínclito Colablanca particularmente y al entorno de la Sinaudiencia en general siempre, por lanzar el guante.

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