Le Samouraï (El silencio de un hombre)

Le Samouraï (El silencio de un hombre)

No se ni porque me ha dado por ahí, pero así son las cosas. Se me ha cruzado esta peli por medio y como hace tiempo que no veo ninguna “viejuna”, esta es del 67 y el titulo me parecía suficientemente intrigante, pues ha caído. El que busque gafapasteo, que lo busque en otro lado, yo no voy a poner pesado con la nouvelle vague, ni a disertar sobre el polar francés, ni gaitas en vinagre, mas que nada porque no tengo ni idea, ni me apetece. De lo que se trata esto de que te cuenten historias y yo de deciros que me han parecido.

El caso es que es un de estas películas que sabes desde el minuto 2 que ya te han convencido. Una cita del bushido sobre la soledad del samurai para empezar, habitación austera, rollo contemplativo y 10 minutos sin una palabra…. Yo no se porque, pero estas cosas me venden la moto rápidamente.

Y claro, como me falta fondo de armario cinéfilo viejuno, pues en vez de referenciar hacia atrás, yo referencio hacia delante y enseguida me ha recordado a dos de mis películas favoritas de los últimos años, “El Americano” y poco más adelante a “Drive”. Es el mismo tipo de película, con el mismo tipo de protagonista y la misma fatalidad que lo va impregnando todo, y como en las anteriores con el más peligroso tipo de femme fatale, la que no sabe que lo es.

Jeff, es un asesino profesional. Solitario, minucioso, efectivo, frío, calculador, elegante, no en vano es Alain Delon (con sombrero y gabardina), y cualquiera que tenga mi edad o una madre que pase largamente los 60, ha tenido que ver películas suyas de niño, si o si. Jeff tiene un objetivo que cumplir y para ello crea una elaborada coartada de dos fases previendo el celo de la gendarmería parisina.

Cuando asesina a su objetivo en un club, se da de bruces con la pianista de la banda de Jazz del local, que iba justamente a la oficina del tipo que Jeff se acaba de cargar. Jeff se marcha, sigue su plan para cuadrar ambas coartadas y cuando es detenido por la policía, hace gala de su sangre fría y del control de la situación mientras todas las piezas se ponen en juego, iniciando así un duelo con el inspector de la policía, que durará toda la película.

Es lenta y puede decirse que contemplativa, Alain Delon no sonríe ni aunque le vaya la vida en ello y las mata callando. Pero tiene ese algo la película, a pesar de que las costuras del guión que no me acaban de convencer, que te tiene atrapado y hasta cierto punto hipnotizado. Luego veo que es la primera de una trilogía samurai del director, Jean-Pierre Melville y que es autor de cabecera para John Woo y Johnnie To. Igual aprovecho y le hecho un ojo alguno de sus remakes made in Hong-Kong, pero como se salgan del guión contemplativo y austero, poco me van a gustar.

Por de pronto, ya me he hecho con las 2 películas siguientes (“Le Circle Rouge”, y “Un Flic”) y ya os comentaré si me animo a verlas. De momento, esta os la recomiendo si os gusta el cine negro, que a mi no especialmente, pero sobre todo si os gustaron “El Americano” y “Drive”, si sois de los que se aburrieron con estas dos, mejor no lo intentéis.

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