La Conspiración

La Conspiración

Sic semper tyrannis

No vamos a descubrir ahora a Robert Redford, ni siquiera en su faceta de director, pero precisamente por eso, se ha ganado cierto crédito como para que cuando se pone detrás de las cámaras, le prestemos atención a lo que cuenta y como lo cuenta. No es que tampoco lo haga demasiado a menudo y han pasado ya 4 años desde su muy recomendable “Leones por Corderos”.

Esta vez vuelve a las citas históricas y si bien no las incluye en titulo, si que tienen su peso importante. El Sic Semper Tyrannis (Así siempre a los tiranos) con el que abro esta entrada, es el grito que se le atribuye (aunque casi seguro falsamente) a Bruto en el momento de clavar su puñal en Julio Cesar. Es así mismo el grito que profirió el actor John Wilkes Booth, instantes después de pegarle un tiro en la cabeza al presidente Abraham Lincoln en 1865.

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Robert Redford se propone esta vez volver a la historia de Estados Unidos y a los meses posteriores al final de la guerra civil americana y las consecuencias de la victoria del Norte sobre el Sur. Con el ejército confederado derrotado, el General Lee rindiendo sus tropas ante el General Grant y con pocos generales aun en rebeldía, una conspiración planeó la venganza del viejo sur, atentando y asesinando al presidente de la Unión. Al principio de la película vemos esos hechos, el triple atentado contra el Presidente Abraham Lincoln, el vicepresidente Andrew Johnson y el secretario de estado William Seward.

La película relata el juicio posterior a los acusados pero centrándose en la figura de la madre de uno de ellos, Mary Surratt (Robin Wright) al ser esta la dueña de la pensión en la que los asesinos se alojaban y planeaban el secuestro y mas tarde el magnicidio. Al estar huido el hijo de esta mujer, John Surrat (Johnny Simmons), las ansias de venganza y de sangre de los mandamases de la Unión, encabezados por el secretario de guerra Edwin Stanton (Kevin Kline), claman muerte y sangre y para ello tanto les vale la madre como el hijo.

Para juzgar los hechos se constituye un tribunal militar, ya que aun la paz no es total y quedan rebeldes y se procede a un juicio que conlleve una condena rapida y expeditiva que lleve a los acusados a la horca, para que asi la nación pueda comenzar a restañar las heridas de una guerra civil. El problema es que los cargos contra Mary Surrat son circunstanciales y parece que realmente su crimen es ser la madre de uno de los conspiradores. Es por ello que un abogado de origen sureño encarnado por Tom Wilkinson, se decide a defenderla.

El origen de este abogado se convierte en una baza en contra, y delega finalmente para ello en el joven héroe de guerra del ejercito del norte, Frederik Aiker (James McAvoy) quien estando en principio totalmente en contra de hacerlo, finalmente accede a representar a Mar Surrat, al ver que es están quebrantando la constitución por la que luchó en nombre de intereses ulteriores como el poder del estado para la venganza y la injusticia mediática.

Aunque ambientada en esa postguerra norteamericana, Robert Redford no da puntada sin hilo, y es fácil ver los paralelismos entre aquella época y la presente y como los derechos constitucionales pueden socavarse, menospreciarse o anularse en nombre del estado, la seguridad, el “bien mayor” y cualquier otro eufemismo para referirse a la violencia ilegal ejercida por el estado. El mensaje político esta claro y no es absolutamente aleccionador por parte de Robert Redford, solo plantea los hechos y deja  abierta la puerta para que coincidas con su manera de pensar, o para que aplaudas y decidas la línea política y argumental de el secretario de guerra Edwin Stanton, que pasado siglo y medio, hemos podido reconocer en la administración Bush.

La forma de hacerlo, sin embargo, puede resultar un poco alejada. A mi la película me ha gustado, me ha interesado, la he disfrutado, pero reconozco que quizás pueda haberle quedado algo, sino fría, distante del espectador que quizás esperara otro tipo de película. Yo estoy satisfecho con ella. Con las interpretaciones y el reparto. James McAvoy sabe como llenar una pantalla y Robin Wright, como viuda católica sureña viviendo el drama en primera persona, está creíble, fría, dura (morena), aviejada y cumple perfectamente con su parte. El resto son mucho más secundarios, pero destaco a Tom Wilkinson que también se come la cámara cada vez que aparece.

En definitiva, es una buena película, muy bien hecha, con buenos actores que llevan a cabo buenas actuaciones y bien ambientada. De paso tenemos una torta a los gobiernos modernos de estados unidos, sus políticas y su forma saltarse cualquier derecho constitucional a su antojo, a base de usar el miedo contra sus ciudadanos. Y de regalo tenemos también un recado para la iglesia católica y sus afinidades, que Robert Redford se encarga de que no pasemos por alto. Película recomendable, pero sabiendo que no es la cosa mas animada del mundo. Recomendable y necesaria diría yo para conocer un poco aquellos sucesos que nos resultan tan alejados y ajenos.

3 Replies to “La Conspiración”

  1. Me alegra ver tu reseña. Me llama la atención esta película por muy diversas razones. Por cierto que siempre me han encantado la frase «no da puntada sin hilo,». Así es como hay que ser 😉

  2. Pues asi es… pero hay que tener en cuenta que Robert Redfor no es la persona mas animada del mundo a la hora de dirigir y he visto criticas que se quejan de ello, de lenta o aburrida.. a mi no me lo ha parecido, pero conviene avisarlo.

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