La casa de Jack (The House That Jack Built)

La casa de Jack (The House That Jack Built)

Título original: The House That Jack Built
Dirección: Lars Von Trier
País: Dinamarca/Francia/Alemania/Suecia
Año de producción: 2018
Géneros: Serial Killer/Autobiografía artística 

«No sé si podré hacer más películas, y eso me atormenta. Porque qué voy hacer, si no, conmigo?»

Esto decía hace unos pocos años el amigo Lars tras dejar las drogas y el alcohol. Una vez vista «La casa de Lars», no se si es que volvió rápidamente al dulce abrazo narcótico o si la abstinencia le ha producido el efecto secundario de exacerbar su narcisismo y provocado la necesidad de justificarse y autobiografiarse artísticamente, porque eso de lo que estamos hablando aquí. Lo hablamos a traves Jack, como alter ego de Lars justificando su obra vital a Virgilio durante el descenso a su circulo del infierno correspondiente. Huelga decir que las tontunadas que yo interprete diga aquí son mías y que no tienen porque ser ni verdaderas, ni acertadas.

«Ninguna expresión creativa con valor artístico ha sido creada nunca por ex alcohólicos o ex drogadictos»

Y teniendo esto en cuenta y teniéndose a si mismo en una alta estima, que es por otra parte, como hay que tenerse, es como Lars repasa su propia obra, literal y figuradamente, mientras recapacita sobre lo qué es el arte, su expresión, sus limites y su propia esencia como una adicción mas. Estoy hablando mas de Lars que de Jack, pero creo que son indivisibles forma y fondo, creador y creación, al menos en este caso en concreto. Entre lo obvio y lo simbólico, lo freudiano y lo Jungiano, lo terreno y lo divino es donde nos movemos durante 2 horas y media deliciosas y paladeables hasta puntos donde solo la desvergüenza, y el propio narcisismo pueden llevarnos. Llamar provocador a Lars, no deja de parecerme un insulto fácil de quien ha perdido toda capacidad para dejarse asombrar. Otra cosa bien diferente es que lo que quiere explicar y justificar el autor, te importe o no, te ofenda o te incomode y yo ahí ya no me meto. Los gustos y fobias son de cada uno y no hace falta justificarlos demasiado.

Lo que Jack/Lars construyen es una casa empezando por los cimientos. Jack es un asesino en serie/artista que nos cuenta un devenir de 12 años a través de varios actos/incidentes y un epilogo. Lo hace a un tercero, Virgilio/nosotros con profusión de detalle, las explicaciones que estima oportunas en cada momento sobre el significado de sus actos, sus adicciones, sus obsesiones, sus asesintos, sus peliculas y la vida en general. Jack tiene el problema de que es un psicópata con trastorno obsesivo compulsivo centrado en la limpieza, lo cual para un asesino en serie es una autentica putada. Debe volver al escenario de sus crímenes a limpiar complusivamente las imaginarias manchas de sangre que pueda haberse dejado. Ademas considerándose así mismo  como un artista, si las composiciones que realiza con los cadáveres no le satisfacen se ve en la necesidad de recomponer dichas escenas fotográficas.

Que a mi se me puede ir mucho al olla también aquí, no digo que no, pero esto me hizo recordar esa concepción que tienen los artistas a veces, de que sus obras son meros cadáveres, los museos son como cámaras frigoríficas donde tan solo vemos cadáveres, fríos ecos del verdadero arte que solo se produce durante la concepción de la obra y gracias a las circunstancias en las que ocurre. El amigo Lars me da la sensación de trasladar esa forma de pensar de algunos pintores y escultores, a la creación cinematográfica y que todos los problemas que está provocando en USA ahora mismo con sus versiones y con los montajes diferentes de esta película, es su juego y su forma obsesiva compulsiva de querer retocar su creación de la misma forma en que Jack crea sus retablos con cadáveres.

Todo para llegar a la conclusión final que llega Jack respecto a su casa nunca construida. Jack es ingeniero con alma de arquitecto y quiere crear una casa que no hace mas que derrumbar, hasta que finalmente a través de la iluminación consigue crearla. Igualmente el propio Lars, puede observar su creación a través del juicio de los demás y constatar que dar valor dicho juicio externo de su proceso artístico no conlleva mas que al mas oscuro y profundo de los abismos.

Qué es lo que piensa realmente Lars es algo que yo no se, pero estoy muy contento de ir viendo que sea donde sea que vayamos en los años venideros, así como de constatar que no se ha perdido como él pensaba que perdería. Y quitando todas las tonterías que he escrito desde hace un rato, «La casa de Jack» es una muy disfrutable película de un asesino en serie muy particular, como lo son todos, macabro e inquieto, así que aunque solo fuera por eso ya la recomendaría totalmente. Si algún día, alguna de sus versiones consigue llegar a las salas Bilbainas cosa que dudo realmente visto lo visto con Suspiria, estoy casi seguro de que iré a verla de nuevo.

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