La Bruma

La Bruma

Título original: Dans la brume
Dirección: Daniel Roby
País: Francia
Año de producción: 2018
Géneros: Drama en desastre apocaliptico

El concepto de “La Bruma” no se aleja demasiado del de “La nuit a dévoré le monde“. Parisinos aislados en una casa sin poder pisar la calle por riesgo de muerte inminente. En aquel caso era porque los zombies mudos te podian comer los tobillos y se enfocaba la película como si de un naufrago en una isla se tratara. En este caso, el mal es mas etéreo, tanto que es gaseoso. No se sabe porqué, un temblor de tierra hace que una bruma se eleve de subsuelo y mate a todo el que la inhala. Algún indicio leve se da que algo puede haber pasado en otros países europeos, pero como noticia de fondo mientras conocemos a la familia protagonista.

Como se ve en el poster, todo quien estuviera a pie de calle o no viviera en en barrio o pisos altos, muere al instante. La familia se refugia en el piso de los vecinos de arriba, mientras los pocos parisinos vivos se agolpan en la teórica seguridad de la altura de Montmartre. Ahora bien, la hija de los protagonistas sufre un síndrome que la hace vivir en una burbuja. Se dejan pinceladas de que era una enfermad rara hace poco años, pero que ahora es tan frecuente que ha dejado de serlo. Esto sera la excusa para las salidas y desventuras que los padres (Kurylenko y Duris) tendrán que correr en busca de baterías para la maquina de la hija, porque como es de ley, no hay electricidad.

Otra vez mas, me tengo que contentar con un “casi, pero no”. La premisa me hizo recordar parcialmente a “Antes de la prehistoria” cuando en aquel apocalipsis francés, llegaban a un París brumoso y lleno de horrores, pero no. La realidad está mas cerca, aunque creo que queda por detrás, del apocalipsis barcelonés de “Los últimos días“. Al menos es lo que parece ahora con el paso del tiempo. Por supuesto, el final es extremadamente previsibles y el camino hasta él, está salpicado de incidentes, algunos mejores que otros. No pasa nada por verla, pero la sensación de desaprovechar algo y de ser un quiero y no puedo, es demasiado intensa. Todo lo que en el tranquilo apocalipsis zombie de “La nuit a dévoré le monde” me entró por buen sitio, aquí se me ha hecho bola.

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