Hotel Harbor View

Hotel Harbor View

Hoy repetimos con el tema de la soledad, esta vez y en contraposición al cómic de ayer , la soledad en el momento de enfrentarnos a nuestra propia muerte. Este manga publicado en 1985, nos sirve de habitación con vistas para acercarnos a la muerte y a la soledad con dos historias conectadas, pero independientes. Con Jiro Taniguchi solo a cargo del dibujo esta vez, dando forma a las historias  de Natsuo Sekigawa.

En la primera historia nos encontramos en Hong Kong donde un hombre espera, en el fondo de un bar a la persona que va a asesinarle. Asesina en este caso, que él mismo ha contratado para acabar a tiros en un bar de Hong Kong al mas puro estilo de su gusto cinéfilo. Esto nos lo cuenta a través de una prostituta de lujo, a la que contrata frecuentemente para hacerle fotos desnuda en diferentes poses. Fotos que mas tarde ve solo, para después quemarlas.

La segunda historia, divida en 2 actos, tiene como protagonista a la asesina en cuestión, pero esta vez en Paris. Recibe el encargo de acabar con un viejo asesino que ha regresado a la ciudad y que amenaza el status quo. El centro de la historia tiene que ver con que la asesina y el objetivo se conocieron hace años en Manila donde compartieron algo más que la cama, y en un encuentro provocado por la asesina, él no la reconoce. Las soledades cruzadas de ambos, cada uno con sus circunstancias, tiene su desenlace, como es la manera de este manga, a balazos.

Son 100 páginas de manga, negro y oscuro, sin concesiones y con un dibujo de Taniguchi que llama la atención desde el primer momento. Por los ángulos, por los primeros planos, por el detalle, por el punto de vista. No son grandes historias, no pasan grandes cosas y se lee en muy poco tiempo, pero queda clara la intención de Sekigawa a la hora de narrar la trayectoria de una bala. Recomendable.

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