Elefante Blanco

Elefante Blanco

Cuando hay una película argentina o no, con Ricardo Darín, pues hay que verla. Así son las cosas. Hay mas riesgo de que dejes de ver una buena película que de lo contrario, así que con esta premisa y aunque a mi el enfoque católico no me apetece en exceso, me he visto esta “Elefante Blanco”.

El titulo hace referencia a un hospital abandonado a medio construir  hace décadas y que pretendía ser el mas grande toda America. Ahora ese elefante blanco es el centro de una barriada marginal y chabolera llamada “La Villa” y allí es donde tiene su parroquia y hace su labor junto a otros curas y una asistente social (Martina Gusman), el padre Julián (Ricardo Darín).

Julián va hasta la selva de Perú a recoger a un amigo suyo, un cura francés llamado Nicolás (Jérémie Renier) que ha visto como masacraban a sus feligreses, siendo él, superviviente de aquella barbarie. Julián se lo lleva a Argentina para que trabaje con él en la villa, tratando de echar una mano a esa gente.

Lo que hay que tener es el día, eso lo primero, porque la peli no tiene una puta alegría ni por descuido. Es mas, sales del cine con mal cuerpo y no están los tiempos para que te toquen la moral, en el sentido literal, en el cine también. Están todos los personajes muy bien, pero hay ciertas cosas confusas y que creo que el director no ha sabido apuntalar bien.

Se deja ver, si se tiene el día para el drama, pero no puedo evitar sentirme un poco defraudado por mis expectativas. Me parece tibia en su queja y poco valiente a la hora de disparar a dar y queda un poco deslucida cuando luego tenemos escándalos como el de los obispos argentinos de juerga con sus churris en las playas mexicanas.

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