El Hilo Invisible

El Hilo Invisible

Venga va, voy a comentar algo de una de esas pelis que al final no se si me han gustado o es que me han tenido tanto rato bailando sobre la linea que separa el interés del tedio, que cuando te dejan el culo torcido al final, no tienes mas remedio que decir que sí que te han gustado. Veamos, tenemos a Paul Thomas Anderson, contándonos una historia de gente rara de cojones en la Inglaterra de los 50. Un modisto de alto copete, del que me creo que es el mismo Daniel Day Lewis haciendo cero interpretación, porque así es como le imagino yo con su paranoia esa de hacer zapatos en la vida real en plan obsesivo; Una hermana que le sigue la corriente y le maneja en sus rarezas a partes iguales, y quien lleva el negocio y una jovenzuela que se mete en el jardín de dejarse seducir por semejante tiparraco, raro como el solo.

Pues bien, toda la película, es lenta como un día sin pan. No sabes que demonios estas viendo, ni por donde van a ir los tiros, pero por las rarezas te quedas viéndola. Casi aburrido y prácticamente sin llegar a entrar en ningún momento, pero con cierta curiosidad por ver si eso va a acabar como el rosario de la aurora, o mas bien con la esperanza de que eso mismo ocurra, para poder salvar la cara de semejante película sin aparente interés que te estas tragando. Y si, la travesía por el desierto llega a alguna parte. A un puerto enfermo, turbio e inesperado a la par que compresible para mi, que valoro mucho el bienestar de mis tripas. En fin, ni si, ni no, si no todo lo contrario. No la recomendaría fervientemente, pero ha sido una experiencia extraña y ligeramente agradable, con tantas capas como uno quiera darle y con sorpresa retorcida cosida en la entretela.

 

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