Bilbao-New York-Bilbao

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¿Hoy en día sirve para algo la ficción?

Si cuenta cosas verdaderas, sí.

Quizás sea mejor empezar con esa cita del libro y que corresponde a Meryl Streep, en respuesta a un periodista que la propuso que se hiciera así misma la pregunta que la gustaría que le hicieran y que respuesta daría. Y es casi mejor empezar por esa cita porque resume bastante bien lo que en el fondo puede ser esta novela y que a mi tanto me esta costando empezar a reseñar. Incluso llamarlo novela me es incomodo, si no va seguido del calificativo “personal”.

Empezaré por el principio. Esta novela del Ondarrutarra Kirmen Uribe, fue Premio nacional de narrativa en 2009, cosa a tener en cuenta para ser un libro escrito en Euskera, y que hasta después de ser premiado no encontró editor en castellano. Y puedo entender el premio como un reconocimiento a la forma de narrar y a que con esa forma se cuente una historia personal, familiar, intima si se quiere, de retazos y de recuerdos de varias vidas. Ni es autobiográfica, ni es novela, ni es histórica, ni es ficción, ni es realidad. Es todo a la vez y que a pesar de ello te atrape la sencillez del fondo, es no solo un merito si no que es de agradecer.

Dicho sea de paso que siendo mi nivel de euskera tan lamentable como es, yo lo he leído traducido al castellano pero es que hubiera tardado siglos en leerlo en su versión original y no podría haberme dejado peder tan fácilmente en una historia (o varias) en la que no he sabido realmente que me estaban contando y es que es lo que tiene un libro hecho de retazos de memoria, de retazos de recuerdos, de momentos, de pasado y presente, ficción y realidad, personajes históricos, olas y mar, barcos y compañeros de viaje.

Por intentar explicarme de una manera menos vaga, lo que se presupone que es la novela, es un repaso histórico por 3 generaciones de la familia del autor, aprovechando un viaje en avión desde Bilbao a Nueva York, pasando por Frankfurt. En lo que dura ese viaje, Kirmen Uribe repasa las vidas de su abuelo y el barco “Dos amigos”, de su padre faenando en el Toki Argia en las costas escocesas y de si mismo viajando a Nueva York, contándonos los compañeros de viaje que encuentra, así como retazos de su infancia y de su vida actual con su pareja “Nerea” y el hijo de esta “Unai”.

Vamos así desde principios de siglo, hasta el asiento de ese avión, de forma desordenada, pero no desorganizada, y a través de la historia central de la amistad que unía al Arquitecto Ricardo Bastida y al pintor Aurelio Arteta y todo ello por una anécdota de su abuelo al entrar al museo de bellas artes de Bilbao. Pasamos así por las anécdotas familiares, a las de los pasajeros de los 2 aviones (por el trasbordo en Frankfurt) y desde anécdotas de pesca o de la postguerra civil, a el inevitable retazo de nuestro conflicto y de cómo, tal como decía el lunes, lleva marcando nuestras vidas desde que nacimos mucho mas de lo que admitimos, y creo que no nos daremos cuenta de cuanto, hasta que suspiremos de alivio dentro de x años cuando sea cierto del todo.

Lectura recomendable…. Si, pero no sabría decir porque. No puedo explicar porque a mi me ha enganchado a leerlo de golpe, sin venirme a cuento en principio realmente nada de lo que contaba y sin sentir excesivas simpatías por las derivas políticas de su autor…. pero oye… que no voy a juzgar mas de la cuenta de antemano, y el libro es una novela y no un manifiesto politico, y no me disgusta lo que en el se dice. Pero esto ya es irme un poco por las ramas. Si, lo recomiendo, por atraparme y por lo poco ortodoxo de sus formas.

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