Amour

Amour

amour_ver2_xlg

Recomendar la ultima película de Haneke es hacerle una soberana putada a alguien, sobretodo para quien no sepa de antemano como las gasta el Austriaco. Y esto es así, porque “Amour” es un película brutal, incomoda, tierna, perturbadora, intensa, dolorosa, llena de amor y de terror puro. Para algunas películas hay que tener el día, bien pues para “Amour” no existe el día adecuado. Da igual tu estado de animo, que va a resultar como un teletransportador defectuoso de Star Trek, te vas a sentar en la sala con cualquiera que sea tu humor, te va a desmontar molécula a molécula sin que puedas apartar la vista y lo que es peor, el sentimiento, de la pantalla y cuando termine te va a dejar aparentemente como estabas, pero hecho mierda y esa sensación se te va a quedar pegada durante días, no os llevéis a engaño, la película termina a las 2 horas, pero te la llevas contigo.

40748_amor

El titulo es descriptivo a mas no poder, es una historia de amor y para eso empieza por el final, para que no te confundas. Es la historia de una pareja francesa de ancianos de posición acomodada y ex profesores de música. Georges (Jean-Louis Trintignant) y Anne (Emmanuelle Riva) y toda ella transcurre en el piso de ambos. Anne enseguida se ve que no esta bien y su situación degenera a un ictus y de ahí la cosa va empeorando rápidamente, de la parálisis parcial a la demencia.

Eso es la película y en algo tan simple como 2 personas en un piso, con la ocasional visita de una hija o del vecino (Rámon Agirre), en manos de Haneke resultan en 2 horas donde no sobra absolutamente nada y donde te van dando con la mano abierta de izquierda a derecha una somanta de bofetadas que te dejan el animo dolorido. Y la mano abierta son las interpretaciones de Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva. Cada uno lleva una carga importante y muy diferente, pero te hacen estar con ellos de una manera que a uno se le encoje el corazón como si no fuera consciente de que esta viendo una película y una ficción.

40745_amor

Que Haneke es un cabronazo retorcido, no lo vamos a descubrir ahora, y eso que a mi me quedan muchas cosas suyas por ver, pero si hay que tener el día para ellas, ese día raramente se da. Esta es su visión del amor y el dolor, del de verdad, el de para toda la vida, el de en la salud y en la enfermedad. Amor y vejez, uno es casi segura para todos (para lo que lleguen a ella), el otro es mas esquivo, pero si hay una manera de tenerlo, es como lo tienen Georges y Anne.

Es una película en toda la extensión de la palabra y hay mas cine en cualquier escena que en toda la filmografía de Kathryn Bigelow junta, pero no es gratis. Es una muy buena película, excelente y se merece su palma de oro y lo que ocurra en los oscars, pero su visionado tiene un coste emocional y anímico y eso hay que tenerlo en cuenta. La película se va contigo a casa y te saca imágenes de ella cuando menos te lo esperas. Siempre tenéis que restar algún punto a mis opiniones por mi dark passenger superñoño y quizás alguno mas pues porque soy hijo único, mis padres son mayores y la peli toca fibras que tengo sensibles de futuros cercanos. Advertidos quedáis. Vedla, porque hay que verla, pero que cada palo aguante su vela.

5 Replies to “Amour”

    1. Pues en esta se sufre, no hay manera de que te la pueda suavizar. Es muy buen y opta 5 oscars incluida mejor película, pero sufrir, se sufre.

  1. Wow habrá que verla, yo lloré casi todo el hobbit así que ya te diré cómo soy para estas cosas, pero eso es lo que me gusta del cine y los libros, las sensaciones y emociones que provocan.

    1. Aqui la cosa va poco a poco, muy al estilo de Haneke, no va a la lagrima fácil, sino que te va tensionando durante toda la película hasta que te tiene en sus manos.

  2. Y en medio de la cruenta batalla, la cámara se mantiene firme en una conversación de tres líneas. No hay más. Ni un gramo de la retórica que destila el párrafo anterior. No hace falta. Y todo ello merced a un complicado y calculadísimo ejercicio que huye del naturalismo como más la torpe de las convenciones. La narración, de hecho, vive en la falsa ilusión de la simplicidad entre las cuatro paredes de un apartamento que es a la vez cárcel, escenario y, finalmente, atáud.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: