We Are Still Here


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Título original: We Are Still Here
Género: Que bonito es vivir en un pueblo
País: USA
Año: 2015
Director: Ted Geoghegan
Protagonistas: Barbara Crampton, Andrew Sensenig, Lisa Marie, Larry Fessenden, Monte Markham
Presupuesto: escaso
Duración:  84 minutos
Mi valoración: Agradable sorpresa

Se que ya venía con buenos comentario de quien la vio en Sitges, pero si ya no te puedes fiar de nadie en esta puta vida, menos aun de los gustos de los demás en cuanto a películas vistas bajo ambiente festivalero. Así que me la he puesto con cierto insano escepticismo, y no me duelen prendas al decir, que al contrario que con otras, me lo pensé mejor, y la quite a los 10 minutos tras quedarme claro que en noches sugestionables, hay que tener ojo con lo que se pone uno a ver antes de ir a dormir. Todo el mundo es muy atrevido con las películas nocturnas cuando puede protegerse de noche con el poder exorcizante de dormir agarrando teta, pero yo… vivo solo y ya se sabe eso de que the night is dark and full of terrors.

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Una vez vista en condiciones mas adecuadas, no eran para tanto los lobos del susto y el acojone. Tiramos mas por el disfrute y la bizarrada, alejándonos del temido indie con el que amenaza y dirigiéndose a aguas mas disfrutable, pero complejas, sorteando los escollos del bajo presupuesto, las casas encantadas, los fantasmas, la ambientación y el estilo setentero, el homenaje declarado a Fulci por parte del director, las veladas (o no tanto) referencias a Lovecraft, los sectarios vecinos, los sacrificios y todas esas cosas que hacen de los pueblos perdidos, un lugar perfecto para pasar la jubilación (o toda la eternidad). Recomendable y con una curva de progresión desde lo contemplativo del comienzo, al bizarrismo final, muy disfrutable.

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