LÉO, LÉA


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Titulo original: Le Beau Voyage
Guión: Zidrou
Dibujo: Benoît Springer
Formato: BD
Editorial: Norma (Dargaud)
Páginas: 56
Precio: 16 €
Mi Notadidn't like it it was ok it was ok it was ok it was ok

“Tout l’amour qu’il peut y avoir dans un dessin d’enfant”

Así como os comentaba que con Christophe Bec no tengo problemas en acercarme rápidamente a sus tebeos, con Zidrou tengo mis reparos. Realmente este es el segundo tebeo suyo que leo tras ¿Quien le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra? y me queda claro que es autor al que visitar de tanto en tanto. No tanto porque sea un autor que no toca mis géneros de BD predilectos, sino porque tiene buena mano, sobretodo para darte con el dorso de la misma, en toda la puta boca.

Es esta una historia de Léa, una mujer a la que se le trastoca el juego de malabares que es “ir tirando”, el día que muere su padre. De los recuerdos de sus padres, desde la infancia hasta el mismo hecho de porqué ella nació, hasta su realidad del día a día, todo se tambalea, aflora y se pone a examen introspectivamente.

leo

Vamos, que Zidrou no es de estos autores que usen el boli para hacerte la vida mas fácil, sino que cuando se pone a escribir, tiene peligro de acabar clavándote en el ojo y moviendolo a su antojo hasta que mires, lo que normalmente evitas mirar, sea de sus personajes o de lo de ti veas en ellos. Es un tebeo duro y bonito a su manera, triste como la vida normalmente, pero con esa esperanza que ya vi en su otro tebeo, que sin ser moralina, ni moraleja, Zidrou coloca a modo de agarre, eso si, después de haber abierto una trampilla en el suelo y plantar un buen numero de estacas puntiagudas al fondo. En fin, que es bueno.. muy bueno el cabrón para soltarte todo esto, tan solo a raíz de haber visto un dibujo de un niño y de enterarse del significado de ese tipo de dibujo.

Como en el caso de Léa, cada uno de nosotros viaja, entre su equipaje, con un recuerdo predilecto, su preferido. De tanto en tanto lo inflamos, como si fuera un salvavidas, para que nos ayude a permanecer a flote. Del mismo modo cada uno de nosotros lleva, en los bolsillos, un recuerdo que le pesa como un puñado de piedras, un recuerdo que lo arrastra hasta el fondo de la piscina. ¿Quién dijo que la vida era un viaje agradable?

 

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