The Man in the Orange Jacket (FANT XXI)


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Título original: M.O.Ž.
Género: inclasificable
País: Estonia/Letonia
Año: 2014
Director: Aik Karapetian
Protagonistas: Maxim Lazarev, Anta Aizupe, Aris Rozentals
Presupuesto: 40.000€
Duración:  71 minutos
Mi nota: 1

Primer batacazo gordo en el festival, sin contar unos cuantos en las secciones de cortos. Quizá fuera de prever siendo a las 4:15 de la tarde, pero inocente que es uno, para allá que se ha ido. Al fin y al cabo aunque el género de tipo que se mete en casa ajena, nos ha dado grandes mierdones en festivales, también ha dejado alguna que otra sorpresa. En este caso nos ha dejado algo inclasificable.

Un empresario despide a un montón de gente que trabaja en el puerto, por una huelga. El viejales y su joven mujer, pretenden marcharse a Italia para relajarse del mal trago de echar gente a la puta calle, pero un ex-empleado tiene otros planes y se les cuela en la mansión. Hasta aquí todo normal, me vais a permitir los spoilers como advertencia de salud publica mental, pero ya ves que algo falla cuando se carga a la pareja sin contemplaciones. Dudo que veáis jamas esta película y si tenéis la oportunidad, haced otra cosa mas productiva, como calceta, o pillarosla con una puerta.

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Todo el pescado vendido en 10 minutos y todavía una hora por delante sin saber que esperar. Pues bueno, desde luego no esperaba lo que nos hemos encontrado. Una hora durante la cual en la mayor parte del tiempo no pasa absolutamente nada y lo que pasa abraza el surrealismo mas absoluto. El asesino, se dedica a ponerse comodo por la casa, ponerse fino a vinos, fumar puros, ir en batín, vestirse elegantemente e ir a cenar en plan pijo a un buen restaurante, ir de compras para aprovisionar la nevera, pedir putas a domicilio, etc..

Minutos interminables de ver al tipo no hacer nada o hacer cosas normales sin ningún sentido, en casa ajena. Cuando hace algo, como recibir a un extraño, lo que ocurre es una conversación totalmente surrealista que no lleva a ninguna parte. Le doy el uno y no un cero, por las cotas de enfermedad que tiene con la pareja de putas, especialmente por el momento “muere con el sabor de tu propio potorro en la garganta” o el de ” me vais a lamer cada una un huevo, pero bajo el agua”. En fin… no tengo palabras y esto no tiene nombre. Innenarrable y tal es el exceso de surrealismo, que lo que le hace a las putas, ni siquiera sucede en realidad y toma tintes gilipollescos inmensos con el propio final de la película cuando el asunto de la necrofilia se le tuerce, porque el tipo no se da cuenta de que al meterle mano a una muerta de un par de días, esta debería estar fría (y un poco apestosa). Me faltan las palabras.

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