DAREDEVIL: MARÍA TIFOIDEA


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Titulo original: Daredevil 254-257, 259-263 USA
Guión: Ann Nocenti
Dibujo: John Romita Jr.
Formato: Marvel Heroes (#39)
Editorial: Panini (Marvel)
Páginas: 232 pags
Precio: 9.99 €
Mi Notadidn't like it it was ok it was ok it was ok it was ok

Segundo tomo de la etapa de Ann Nocenti a cargo del diablo de la cocina del infierno. Esta vez ya con John Romita Jr. como único acompañante. Si el anterior tomo era ya un buen comienzo tras la alargada sombra de Frank Miller y “Born Again”, aquí despegamos definitivamente gracias a una de esas amantes que destruyen al héroe y de paso a la persona tras la mascara.

Dice Ann Nocenti que quería romper con los cánones femeninos en los tebeos y desde luego con María Tifoidea se rompió el molde, porque es una elementa de cuidado. De hecho son dos, María por un lado, dulce, fragil, inocente y por otro Tifoidea, una cruel asesina, manipuladora y femme fatale.

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Un cuerpo y dos personalidades enfrentadas, una ama a Matt Murdock y este se siente mas que atraído por ella y por su carácter frágil y bondadoso. La otra tiene el encargo de hacer que Daredevil se enamore de ella para después romperle el corazón en un millón de pedazos, encargo por el que Kingpin la pagará un millón de dolares.

Entre medio de tan complicado asunto, Karen… siempre a la deriva, siempre sintiendo que Matt se le escapa entre los dedos. Karen con la vena que le pica y que puede recaer en la heroína en cualquier momento. Karen que por ayudar a Matt en un asunto de pornografía infantil, tiene que volver a entrar contacto con los mundos sórdidos de porno y degradación de los que acaba de salir.

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Y en el centro de todo siempre Kingpin, la otra cara de la Cocina del infierno, planificando la destrucción total, tanto de el héroe y como del abogado. Con Foggy y Tifoidea como peones en sus planes para demostrar que el mundo es una mierda y que porqué Botin nunca pisó la cárcel. En fin, que me lío. Tomo imprescindible para los que gustamos de Daredevil y que tiene un poco de todo, desde juicios, conciencia social, ecológica y económica,  a pegarse con Punisher, villanos que parecían fuera de circulación y siempre la Nueva York de los 80 y sus gentes, como un personaje mas, normalmente enfermo y aparentemente, sin solución.

La gran diferencia que veo entre estas historias y la puta mierda que hace Waid hoy en día, es que aquellas historias hacen crecer al lector, sobretodo si uno era un chaval inquieto. Podían hacer que se interesara por muchas cosas de las que dicen, comentan y suenan de pasada mientras que las de hoy en día de la etapa de Waid son de tan ligera digestión que se olvidan al momento. Los tebeos no son algo estructurado para educar, ni para concienciar, ni para entretener, sino que son los que su autor en ese momento quiera que sean. Ahora Waid no da mas que entretenimiento ligero, legitimo por supuesto que si, y exitoso en ventas, pero que a mi no me gusta ligado a Daredevil.

Nocenti llevaba su ideología de izquierdas, a unos guiones que apuntaban a varios niveles del héroe y de los villanos y eso se nota no solo en los hechos puntuales de las manifestaciones antinucleares de Daredevil, cosa de la que en Euskadi en esa época sabíamos mucho, por poner solo uno de los muchos ejemplos posibles, sino a algo mucho mas intrínseco en la naturaleza de los personajes, la ciudad, y por ende el alma de los propios tebeos que creaba para el cuernecitos. Pues como digo incluso la propia ciudad tiene alma, creada por sus ciudadanos y su violenta época ochentera y desde luego en este tomo, tiene demonios y no solo diablo protector.

DDTM

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2 comentarios

  1. Una obra genial de lectura obligada. Yo la leí hace cosa de un mes (tras Born Again) y ahora es cuando entiendo tu postura con el ‘cuernitos’ de Waid 😛

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    • Yo estoy siguiendo el orden antiguo en vez del de publicación de los tomos y ahora voy a por “El diablo en el infierno” y estoy disfrutando mas de lo que lo hice en su momento.
      De todas formas respecto a mi postura sobre Waid, incluyo como argumento las etapas de Kevin Smith, Bendis y Brubaker, porque son también muy muy muy buenas. No son alegres, claro, pero es que el color de rosa nunca ha sido el predominante en La Cocina del Infierno para nuestro querido ciego follarin.

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