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Incendies

Ya que hoy es el segundo aniversario de este humilde blog, me parece adecuado celebrarlo reseñando un señor peliculón de esos que te dejan clavado a la butaca y con una sensación de “hecho mierda” de lo más apreciada. Y digo a la butaca, porque esta me la he visto en el cine, en reestreno, en agosto y en sesión en solitario en un momento en que “pasaba por allí” con la bici pensando yo que seria barata por ser un reestreno. Bueno pues me comí 7€ del ala para salir del cine abofeteado, alucinado y sin ganas de pedalear.

Incendies” ya estaba advertido de que podría ser una buena elección y no quería dejar pasar la oportunidad de verla en cine. Y por advertido me refiero a que fue en 2010 nominada al oscar a mejor película de habla no inglesa (Es canadiense, pero francófona) y de paso en Valladolid ganadora de los premios a Mejor guión, Premio del Público, Premio dela Juventud.

La película nos cuenta la historia de Nawal Marwan (Lubna Azabal) tras su muerte, contada a través de la investigación que desde su testamento encarga a sus dos hijos. A uno de ello le pide que busque a su padre y le entregue una carta. Al otro le pide que busque a su hermano y haga lo propio. El problema es que tanto Jeanne (Mélissa Désormeaux-Poulin) como Simon (Maxim Gaudette), no sabían que tuvieran un padre vivo y mucho menos un hermano.

La relación de Nawal con sus hijos no parece que fuera todo lo buena que podría haber sido, y es que la vida de Nawal fue mas que difícil desde bien joven, en lo que suponemos que es el Líbano. Sus hijos han crecido con ella en Canadá y no conocen para nada la historia de su madre ni las circunstancias que la llevaron a ser quien era. Para ellos solo era la secretaria del notario que les estaba leyendo el testamento.

En la búsqueda del pasado de su madre solo se involucra Jeanne, quedando su hermano en Canadá resentido y sin comprender nada. Así viaja Jeanne al país de su madre, que no se dice en ningún momento cual es y en un primer momento por el tema del idioma, pensé que podría ser Argelia, pero que enseguida deducimos que es mas probable que sea el Líbano. De hecho los problemas de Nawal comienzan porque ella es cristiana en un momento en que los cristianos andaban realmente descontrolados por aquella zona y haciendo matanzas entre los musulmanes.

Pero ella se enamora de un chico musulmán y reformista que es asesinado por los hermanos de ella. Nawal esta embarazada y es repudiada por su familia, el niño es dado en adopción a cambio de que ella vaya a la universidad y de ahí a que el polvorín que era el Líbano estalle, solo había un paso. Cuando la guerra civil estalla y la universidad es sitiada, ella viaja hasta la zona donde esta el orfanato donde su madre ha entregado al niño, encontrándose por el camino con el salvajismo de los falangistas cristianos libaneses que asesinan a todos los que van con ella en el autobús, eso si… con estampitas de la virgen en los AK-47.

Y así se desarrolla la película, en 2 líneas temporales paralelas, con la búsqueda de Jeanne que revela la vida de su madre y con una historia de sufrimiento tremendo por parte de esta que se ira desenrollando poco a poco y que desembocara en que sus hijos comprendan y conozcan la figura de su madre, su relevancia en el momento histórico y lo extremadamente dramático de su historia personal y por ende, la de ellos.

La película va poco a poco metiéndote en ella aumentando la escala de terror, por decirlo así, o de sufrimiento hasta el desenlace y la entrega de ambas cartas tal y como su madre había expresado en su testamento, y cuando ocurre, te quedas tan hecho mierda como se supone que debes de quedarte… y no en un sentido de, “me han pegado un palo a traición”… sino en el sentido de “pedazo de película que me he tragado casi sin querer”.

Es un drama en toda regla y desde el minuto uno con esa sensación de “sitio mas triste del mundo“que transmite ese suburbio de Canadá donde viven, y el drama no suelta el lazo hasta el final. Alegrías no hay mas allá de que la que tienes por haber visto una gran película. Es intensa, yo al menos me fui metiendo en ella del todo y caí del todo por la pendiente que ofrece, hasta que te la pegas contra el suelo del desenlace final. Y encime y entre medias el que suene Radiohead recurrentemente a lo largo del metraje, no ayuda en mucho a salir de esa especie de hipnosis en la que te mete la película.

Grandísima película, drama total, culebrón incluso digno de guionista coreano, pero que de alguna manera y a pesar de ser una vida tan increíble la de Nawal, te la acabas creyendo desde el minuto uno. Es de esto de que es tan bárbaro todo que por cojones tienen que ocurrir cosas así… Impresionante la actuación sobre todo de Lubna Azabal como Nawal y de Mélissa Désormeaux-Poulin como su hija Jeanne. Desde luego no es una película que te vaya a dejar indiferente, creo yo y diría que es mas que recomendable. Peliculón, sin mas.


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