Arte y jazz. Las noches del Guggenheim Bilbao

Si en la entrada anterior os decía que no era fan de Michael Jackson y aun así me fui a ver el musical dedicado a él, con el tema del Jazz ya directamente no diré que no soy fan, es que directamente no tengo ni puta idea y si me preguntas hace un par de semanas te diría que ni me gusta. Siempre me ha parecido demasiado caótico y como se suele decir, que es música para músicos, supongo que afirmarlo seria repetir como un loro y no hay cosa que mas me joda que la gente que repite frases hechas sin pensar. No soy músico, así que no se si es música que solo otros músicos aprecien o no. El caso es que yo no la apreciaba hace un par de semanas. Difícilmente se puede decir que la aprecie ahora, pero al menos tiene mi atención y he decir que he pasado un rato muy agradable escuchando el Jazz que he escuchado.

Y porqué le empezado a prestar atención ahora? Con ya 35 años cumplidos cuando de toda la vida ha habido aquí el festival de Jazz de Getxo, el de Gasteiz y el Donosti…? pues porque uno no va a festivales si no tiene un interés serio, y difícilmente se puede hacer un interés cuando el Jazz esta enclaustrado en sociedades y clubs de alta sociedad Bilbaina (nunca mejor dicho) y en ambientes cerrados y de difícil acceso. Si no escuchas no te va a gustar y si no hay oportunidad simplemente ni lo tienes en cuenta como música.

El caso es que este agosto, he estado buscando sitios relajados donde leer, y en el paseo de Abandoibarra entre el Guggenheim y el Palacio Euskladuna hay unos buenos sitios donde pararse a leer un rato. Cosa que no se me ocurre a mi solo, y hay que andar mirando que sitio te apetece mas y si no esta ocupado de mas gente leyendo en ese banco, en ese trozo de césped o lo que sea… y uno de esos días, me paré a leer en un rincón detrás de la cafetería que hay al pie del Guggenheim y al de un rato de estar leyendo a Kundera, como os reseñaba el otro día, me empezó a llegar sin darme cuenta hasta un rato después, la música de un cuarteto de Jazz. Saxo, batería, guitarra y contrabajo, y oye pues que casaba muy bien con la luz de esa hora de la tarde (serian cerca de las 21:00), con la lectura y con mi animo, así que me acerqué a escuchar a la terraza de la cafetería, que era donde tocaban.

Y escuché y para mi sorpresa, me quedé un buen rato. Siempre me ha gustado el saxo. De adolescente mi mejor amiga tocaba piano y saxo, y nunca conseguí que tocara el saxo para mi….. ni muchas otras cosas tampoco :p Pero la verdad es que ya desde antes era un instrumento que me gustaba especialmente. Y ya de mi época pshycobilly le cogí una fascinación especial al contrabajo y al bajo. Y no se si seria solo por eso que me quedé y presté atención o porque las cosas son como son, vienen cuando vienen y entran cuando entran, pues que me quede muy satisfecho.

Todo ese rollo para justificar el porque al ver el cartel del minifestival que organiza el Guggenheim todos los años en fiestas de Bilbao, me animé a ir el primer día y a repetir el segundo y sino tuviera compromisos y hubiera tenido un horario menos ajustado, hubiera ido gustosamente los 4 días. Pero no hay tiempo para todo y bueno el martes fui con una amiga y con mi primo a ver al que se presentaba como el mejor violinista de Jazz del mundo, Christian Howes y su cuarteto. Y la verdad es que se me hizo excesivamente extraño el uso del violín, pero el conjunto era de calidad y cada integrante era magnifico por si mismo y Chritstian Howes no estaba para nada en plan estrella y todos podían explayarse a gusto. Me es difícil destacar a ninguno en particular porque el contrabajista estuvo inmenso, pero seria injusto no mencionar al encargado del teclado que en muchos momentos parecía el que llevaba el peso de las interpretaciones.

El segundo dia el cambio de estilo fue total. Correspondía la noche a Jose Alberto Medina y su trío, pero acompañados por un saxofonista de esos de renombre mundial y primera linea, Dick Oatts. Este concierto ya era mas del Jazz como yo pensaba que era, es decir, demasiado caótico para mi. Me costó entrar en ambiente y claro, luego leo que combina “la esencia de la improvisación con los matices contemporáneos dentro del marco actual del jazz europeo” y claro ahí ya me rompe. Demasiado improvisación para mi o demasiado individualismo, pero sin egoísmo. A cada uno se le iba la olla cuando quería y sin interferir. El batería tuvo un par de momentos de solos improvisados muy importantes, a Dick Oatts parecía que le entraba un nervio de vez en cuando que le hacia casi enfadarse con la partitura, con las notas y con el aire de sus pulmones y Jose Alberto Medina al piano parecía en un éxtasis constante y fue todo un puntazo verle tocar con una mano las teclas mientras con la otra tocaba directamente las cuerdas dentro del piano de cola. Me reconozco menos preparado para disfrutar de este estilo de Jazz en relación al de la calle o al de la primera noche, a pesar de que no acabo de encontrarme a gusto con el violín.

Toda una experiencia nueva y decir que la entrada da acceso a 3 horas de museo. Los conciertos duraban 1 hora y media aproximadamente, y durante el mismo o después se puede visitar la exposición permanente del Guggenheim así como las temporales, y nos dimos una vuelta por la exposición de Anish Kapoor y desde luego pienso volver a verla con mas calma y a ser posible sin el par de copitas que me me metí para el cuerpo durante el concierto. Pienso sacarme el carnet de “amigo del museo” a primeros de mes, porque me he quedado muy satisfecho del programa de actividades que hay para los mismos, de que por 40€ tenga entrada libre a las exposiciones todo el año, pases privados de las nuevas exposiciones antes de su apertura al publico y descuentos en las noches de After Dark (como estas de Jazz, pero con DJ’s), Una muestra de cine francés que se hace el mes que viene en colaboración con el festival de cine de Donosti y unos cuantos eventos interesantes a lo largo del año que ya os iré contando según vayan sucediendo.

Tras esta chapa brutal que me ha salido y que pretendia ser una entrada breve, os dejo un par de video que grabé durante los conciertos. Es una gozada tener una cámara HD siempre a mano con el iPhone 4. La verdad es que mi pulso no es una maravilla tampoco y el primero son varios video unidos, pero el de la segunda noche es la canción con la que se despidieron completa y con la colaboración de una pianista que en esta ocasión hacia las voces, o mas bien si os fijáis, hace las mismas notas que el saxo, pero con la voz.