Os traje hace tiempo noticias y el trailer de este corto que se iba a presentar en Sitges y hoy, aparte de acabarse el mundo (otra vez), era el día fijado para su estreno libre online, asi que aquí os lo traigo completito recordándoos que su autor es el catalán Jesus Orellana y que lo ha creado el solito y sin presupuesto animando los 323 planos que componen este corto. Tras la buena acogida que tuvo en Sitges, aquí lo teneis.
En un futuro cercano, la humanidad ha desaparecido dejando tras de si una enorme megalópolis desprovista de vida natural. De entre la destrucción despierta ROSA, un robot parte del proyecto KERNEL, el último intento de la raza humana de restaurar el ecosistema terrestre recuperando especies de plantas ya extintas.
Vagando entre las ruinas de la ciudad sin vida, Rosa pronto descubrirá que no es la única parte de Kernel que ha despertado.
Con ese aviso nos topamos en los créditos de esta pequeña bizarrada. Es de agradecer pero el daño ya esta hecho y por mucha ficción que sea, uno no puede evitar encogerse ligeramente y sentir un dolor empático ante ciertas escenas de la película. Película de un humor extraño, pero suficiente para echar uno unas risas ante lo estrambótico de las situaciones.
Dawn (Jess Weixler) vive cerca de una central nuclear y ha desarrollado una mutación, como descubre a muy tierna edad, junto a su hermanastro Brad (John Hensley) cuando como niños que son y enseñándose sus partes, Dawn le muerde el dedo con su otro juego de dientes. Ya de adolescentes estos hechos parecen olvidados pero han tenido repercusiones que derivan en unas actitudes totalmente disfuncionales.
Dawn se ha convertido en una activista de un grupo de castidad y de esperar al matrimonio y Brad, solo consiente en practicar a su chica sexo anal y parece tener cierta aversión a la vagina aunque no recuerde porque. Todo se desata de nuevo cuando Dawn tiene un encuentro sexual forzoso con un chico del grupo de castidad que resulta en que le amputa su muy casto cimbrel de un mordisco vaginal.
A partir de aquí vendrá el susto, el darse cuenta de lo que pasa, la visita al ginecólogo, otro noviete con el que las cosas parece que no van mal siempre que Dawn tenga contento el tema y con ganas de marcha y esto y lo otro con alguna amputación mas, venganzas, trozos cimbrel seccionados comidos por perros o cangrejos y demás elementos de humor gamberro.
Es una chorradita de película gamberra y sin gran recorrido, que hace daño al ver, que hace que uno sienta casi como propio la angustia que ve en pantalla y que no tiene mayor importancia que dejarse ver en algún momento intrascendente entre película mas serias. Una curiosidad gamberra sin mas.
Mucho tiempo ha pasado desde que se empezó a saber algo de EVA y tras su presentación en Sitges 2011, ha legado por fin la hora de su estreno comercial y de que yo la vea. Tenía esperanza moderadas en ella. No quería tampoco saber más de la cuenta para que no me la estropearan en exceso. Tras verla, creo que esa moderación era más que necesaria porque la película se mueve en unos terrenos y con unas pretensiones en todos ellos en los que es fácil acabar decepcionando.
En un futuro moderadamente cercano, la robótica esta desarrollada hasta niveles en los que se ha convertido en parte de la vida ordinaria. No es que estemos rodeados de androides por todas partes, sino mas bien que se ven toda clase de robots “de servicio” ayudando en la vida cotidiana, aunque si que hay robots casi humanos en lo aparente, de líneas avanzadas e investigación. Como siempre que se anda creando inteligencia artificial, esta permanece sujeta a las leyes de la robótica, que sin ser nombradas como tal, están presentes y limitan legalmente la capacidad operativa de los robots.
En este futuro, se desarrolla la historia y el triangulo entre Alex (Daniel Brühl), Lana (Marta Etura) y David (Alberto Ammann), teniendo este triangulo amoroso el elemento distorsionador de Eva (Claudia Vega), hija de David y Lana y que tiene 10 años. Años que son los que han pasado desde que Alex, se marchara del pueblo nevado sin nombre donde los 3 vivían y donde realizaban un proyecto para la universidad. Alex, se marchó abandonando el proyecto, a Lana y a David que es su hermano. Tras esos 10 años Alex vuelve para hacerse cargo de un proyecto de dicha universidad de robótica y que tiene como fin la creación de un robot humanoide libre.
La película se mueve en 2 campos, por un lado el de la ciencia ficción y por otro el de las relaciones personales, el reencontrarse con el pasado y que si Gardel cantaba que 20 años no es nada, 10 menos aun. El futuro, cercano y la robótica son el contexto en el que los viejos problemas se repiten, es igual que sean en un futuro utópico, que en el la Roma del siglo I. Aun así, y corriendo el riesgo de no apuntalar ninguno de los dos pilares sobre los que se edifica toda la película, Kike Maillo consigue una opera prima por encima de la media y que da un paso en direcciones muy prometedoras.
Por momentos y mas que pensar en las evidentes referencias o en los traspiés con ciertos personajes, en si la trama es mas o menos previsible y en si realmente importa, lo que me recordaba era a Duncan Jones, por el estilo sobrio, serio y valiente con el abordar una película en un contexto de ciencia ficción futurista, pero que trata sobre problemas tan viejos como la moralidad humana (o sus niveles de ausencia). La diferencia es que a Maillo le queda una película un poco fría, y un poco distante y es casi un pecado mortal cuando tratamos temas como el que trata donde se ponen sobre la mesa temas de altura que están ahí desde la propia Blade Runner.
Por lo demás, muy buena película, muy valiente, con detalles que me gustan mucho como los niveles “emo” ajustables que son un espejo del nuestro propio nivel de necesidad emocional. Me ha gustado que no se tutele, ni se alecciones y que cada cual saque sus propias conclusiones y delimite sus propias barreras morales y las sujete a sus necesidades emcionales. Me ha encantado que en el año 2041 podamos conducir un Volvo o un Saab de los 80, por muy modernizado que sea sus sistema de propulsión y navegación. Es un detalle que me ha encantado. Y el entorno, sin nombre, sin país, sin referencias actuales, solo un entorno nevado, un pueblo académico y un instituto de robótica que trabaja con la mente abierta, dentro de lo que cabe.
En cuanto a las interpretaciones, una muy notable Claudia Vega como Eva, aunque en la primera aparición no me convence, pero que enseguida consigue que se pierda esa sensación. El resto del reparto bien, sobrio y correcto, con la excepción del personaje que mas me choca a mi que es el de Lluis Homar como el androide Max, que a mi me sobraría si no fuera por el detalle, yo creo que muy importante, de apuntalar el tema de los niveles emocionales y su reflejo en nuestro propio nivel de necesidad emotiva. En mi opinión, una buena película, un salto cualitativo en cuanto al cine nacional, pero algo fría. Aun así, merece la pena, tiene detalles tanto de historia como de ambientación que me han parecido brillantes y bien merece la pena verse en pantalla grande.
Como alguna vez he comentado, “La Cosa” de Carpenter fue mi iniciación al cine de género cuando era niño. Ya he contado como una nochevieja, en un video del sistema aquel 2000, mi tío nos puso la película a mi y a mi primo y con unos tiernos 7 u 8 años nos quedamos ya no solo quietos y callados sin molestar a los mayores, sino petrificados viendo aquello. Quizás es por ello que yo no guardo ninguna nostalgia de Spielberg, Lucas, ET’s, Goonies y demás películas que ahora todo el mundo se afana por querer demostrar que añora mas que nadie y yo considero que tuve la suerte de poder tener otros tutores cinematográficos y para mi los 80 tienen como nombres principalmente a Carpenter, Cronemberg y James Cameron con “La Cosa”, “La Mosca” y “Aliens” como algunos de sus argumentos cinematográficos incontestables. Y como apunte y para los puristas que tanto reniegan de los remakes… he nombrado tres de las películas más potentes de los 80 y que la gente venera y las 2 primeras son remakes y la tercera es una secuela, así que tampoco seamos ahora más papistas que el papa.
Es por eso que desde que supe de las intenciones de hacer esta precuela/remake, tenia ganas de que llegara el día de poder ver algo de ella y tengo que decir que cuando vi el primer trailer y se ve al perro y se le escucha gemir, los pelos se me pusieron como escarpias y mis miedos infantiles afloraron como si hubiera sido ayer mismo aquella nochevieja del 82 u 83. Con estas premisas y con la experiencia previa de haberlo pasado mal jugando y angustiándome con el juego de “La Cosa” en la play 2, me enfrentaba el sábado a una sesión doble de cine de terror empezando en la Antártida en el invierno de 1982.
En ese invierno comienza la película con una expedición noruega que de una manera un tanto brusca y siguiendo el rastro de una transmisión desconocida, descubre una enorme nave alienígena enterrada bajo el hielo antártico, que lleva allí al menos unos 100.000 años. No solo eso, a cierta distancia de la zona de impacto, descubren un espécimen alienígena congelado en el hielo, por lo cual deciden recurrir a una paleontóloga experta en extraer y estudiar animales encontrados en esas situaciones.
Cuando el espécimen esta en la base, deciden taladrar para tomar una muestra de tejido y ahí es cuando el infierno se desata, pues el bicho no estaba muerto y esa misma noche escapa de su bloque de hielo y empieza a buscarse la vida para escapar de allí, replicando para ello a quien haga falta, que para eso es su habilidad especial. Copia a cualquier organismo biológico sin problemas, en poco tiempo y pudiendo dar el pego perfectamente, hablando, razonando y siendo casi indetectable hasta que decide atacar. Es muy parecido a un virus o una infección porque parece que su capacidad para reproducirse depende de infectar y replicar a otro ser vivo.
La película puede definirse bien como un premake, precisamente porque en este caso concreto y aunque la película relata hechos anteriores a la película de Carpenter, nosotros ya sabemos de antemano como acaba y que consecuencias tiene y además el desarrollo de lo ocurrido a la base noruega es por fuerza mayor, muy similar a lo ocurrido a la base de la película de Carpenter. Es por ello que se puede en este caso concreto hacer un remake disfrazado de precuela y en mi opinión no desmerecer la del 82 que ya era en si mismo un remake de “El Enigma de Otro Mundo (The Thing from Antoher World)” de 1951.
A mi me ha gustado, me ha angustiado, he disfrutado y me ha dado todo lo que le pedía de antemano a la película y de postre me ha dejado perfectamente hilvanado el final de esta película durante los créditos, con el principio de la película de Carpenter, cosa que es muy de agradecer. Para mi el reparto es todo un acierto, especialmente con Mary Elizabeth Winstead como la paleontóloga Kate Lloyd de la que tengo que decir que no me di cuenta en toda la película de era la Ramona Flowers de “Scott Pilgrim Vs The World”, y destacando también al australiano Joel Edgerton, que ya destacó en “Animal Kingdom” y al que tengo muchas ganas de ver en la tan aclamada “Warrior”. El reparto de noruegos muy bien también y sirven para darle credibilidad a la situación. La única excepción es ver allí al Vaughn de Community (Eric Christian Olsen) al que me costó un rato no ver como tal :p
En cuanto al bicho, sus apariciones son suficientes, da un mal rollo importante, hay momentos muy memorables en sus apariciones, aunque eché de menos el “momento cabeza” que tan grabado se me quedó en su día. Aun así y sabiendo mas o menos lo que va a ocurrir, lleva un desarrollo muy similar aunque teniendo algo menos trabajado el asunto de la tensión entre los integrantes de la expedición. En el 82 se suplían los medios técnicos para el bicho, con mas tensión entre humanos y aquí hay mas bicho, pero menos tensión humana. A pesar de ello yo he salido satisfecho del cine y me parece una buena actualización. Por mi parte, recomendable, sin ser brillante tampoco es una parida, ni una ofensa para la anterior y me parece muy digna para los tiempos que corren.
If I drive for you, you give me a time and a place. I give you a five-minute window, anything happens in that five minutes and I’m yours no matter what. I don’t sit in while you’re running it down; I don’t carry a gun… I drive.
Con “Drive” estamos ante una de esas películas que genera una reacción muy diferente en la gente. Por algún motivo, suscita adhesiones sin reservas (como es mi caso) y en otros casos suscita entre indiferencia y sopor. Yo no se nada de esto como para analizar porque, si entras en la película todo en ella te encanta… pero parece que es así, ni tampoco se porque puede parecer lenta o intrascendente, pero esta claro que a mucha gente se lo parece, hasta el punto de demandar a la productora por sentirse engañados con el trailer. El que sepa de cine como para sesudos análisis que lo haga, yo solo diré que me ha encantado y por no decir hipnotizado.
Ya venia yo con buena predisposición por un par de motivos. Primero, me gustan los coches, me gusta conducir, y me atrae enfermizamente la figura del conductor criminal encargado de las huidas y que siempre suele ser el que peor sale parado en las películas. Por otro lado, el director Nicolas Winding Refn, pero no solo porque venga de Cannes con el galardón a mejor director por esta película, sino también porque con su anterior película “Valhalla Rising” me dejó descolocado como hacia tiempo que no lo hacia una película y como mínimo me hizo tenerle atado en corto y atento a cualquier cosa que hiciera. Y al saber que lo siguiente se alejaba del “arte y ensayo” y se metía en el cine de gasolina, rueda quemada, y sombras existenciales, a mi ya me tenia ganado. Intenté ver “Drive” en el festival de San Sebastian, pero era ya complicado cuadrar las cosas, pero en cuanto he podido ha caído, y mas veces caerá porque pienso comprar el Blu-Ray y dejarme arrastrar por la hipnotizante y estupenda banda sonora, en mi casa con mi recién recuperado Home Cinema.
“Drive” nos presenta en unos primeros 10 minutos magistrales a un conductor sin nombre, ni pasado interpretado por Ryan Gosling. Este chico es un especialista de cine que dobla a los actores en las escenas de conducción, accidentes, etc. Aparte también trabaja en un taller arreglando coches a las órdenes de Shannon, interpretado por un brillante Bryan Cranston, quien le acogió y dio un trabajo hace años cuando el chico se presentó en su taller pidiendo un trabajo. Aparte de estos trabajos, nuestro protagonista tiene un tercer empleo. Se alquila como Geteway Driver o lo que es lo mismo conductor de “golpes”. Por un precio, un momento y un lugar el te da 5 minutos, durante esos 5 minutos es tuyo, pase lo que pase. Después de ese tiempo estas por tu cuenta.
Con esa premisa comenzamos la película. Una conversación telefónica exponiendo los términos con los que abro esta entrada, un coche que no llama la atención a pesar de ser un impala modificado con 300 caballos bajo el capó y una escena del crimen de la que tiene que hacer volar a quienes le han contratado. Esos 10 minutos iniciales que incluyen los 5 de conducción, ya te dejan claro que la película no es común. Olvidaros de persecuciones de opereta, no, de lo que se trata es de escapar sin dejar rastro y sin llamar la atención. Eso es de lo que se trata, otra cosa es que se consiga, claro esta. 10 minutos perfectos de tensión fuera de la común que al acabar nos dejan con una vista de Ryan Gosling al volante, con su palillo en la boca, con la cámara mirándole hacia arriba desde el asiento del copiloto, con el titulo de la película en rosa y con “Nightcall” (primera canción de la tremendamente buena banda sonora) empezando a sonar y llevándonos, con el al volante, por los títulos de crédito iniciales.
En esta vida solitaria y silenciosa que vive el protagonista, refugiado en si mismo de un pasado que ni conocemos, ni hace ningún amago por dejarnos ver si es mas o menos trágico o no, se cruza Irene (Carey Mulligan) que resulta ser la vecina de 2 puertas hacia la derecha de el conductor. Las sombras de ambos se cruzan, se ven, se sienten los vacíos del otro y de alguna manera encajan. Nada es sencillo y nada ocurre realmente más que ambos personajes den un paso fuera de sus oscuridades existenciales, si bien no hacia ninguna luz, hacia una oscuridad compartida que parece tener como puente entre ambos al hijo de Irene. Hijo cuyo padre (Oscar Isaac) esta en al cárcel pero que sale a los pocos días de que nuestro conductor y ella se conozcan. Este tipo tendrá que hacer frente a unas deudas por protección durante su tiempo en la cárcel y nuestro protagonista le ayudara a saldarlas.
No voy a contar mucho mas porque tampoco es una historia súper compleja y la forma en que se desarrolla y complica la vida de cada uno merece la pena ser descubierta por el espectador y paladeada en su justo momento y lugar. Así como la violencia, cruda, dura y brutal, sin edulcorar, por muy inesperada que sea. No es de todas formas una película violenta en exceso, pero cuando es necesaria, es directa, efectiva e impactante. Tanto como las escenas de conducción que si no son muchas y desde luego no son el motivo de la película, si que son absolutamente brillante teniendo sus culminación en la perfecta persecución, por lo que bien podría ser Mullholland drive, con nuestro protagonista y Christina Hendricks escapando al volante de un Mustang, cuya elección parece todo menos casual ya que tanto montura como manera de ser conducido nos hacen inmediatamente recordar a Steve McQueen.
Gracia me hace cuando se alaban las escenas de persecución y accidentes de baratillo de “The Yellow Sea”. Hemos confundido, choques absurdos de coches, con escenas de conducción y la forma de rodar esta persecución con el Mustang GT y la forma de resolverla por parte de nuestro conductor, con ese momento bellísimo de cámara lenta, viendo nosotros por la luna trasera lo que le ocurre al coche perseguidor, se clava en la retina y nos hace rememorar una forma de hacer cine, que se sale de toda norma habitual hoy en día, pero sin caer en la copia ni la nostalgia barata, es sencillamente una forma de hacer las cosas personal, diferente y efectiva que recuerda a los clásicos, pero que solo beben de ellos, y los traen a nuestros tiempos, pero sin pretender recrearlos.
Película de la que me declaro fan total. De su forma de reinventar el cine negro, embutido en un historia de sombras y gasolina, en vez de despacho de detectives y gabardina. De sus interpretaciones que me gustan todas, ya sean protagonistas con unos magníficos Ryan Gosling y Carey Mulligan cuya mutua empatía compro totalmente y que me encanta como culmina en la escena del ascensor, brutal en toda la extensión de la palabra y que define perfectamente de lo que es capaz en todos los sentidos el personaje de Gosling. Un 10 para todos los secundarios, desde Bryan Cranston cuyo personaje parecía el ancla a la estabilidad y la vida mínimamente feliz del protagonista y de el futuro de ambos, a Albert Brooks, su cajita de cuchillas y su brutal sinceridad final, pasando por Ron Perlman, Oscar Isaac y la breve aparición de Christina Hendricks. Cada uno en su bajada a los infiernos me resulta creíble, torcido, lleno de matices y sombras y perfectamente interpretado, dando un empaque coral a la película que no hace más que engrandecerla.
Mención aparte a la banda sonora, a la que estoy absolutamente enganchado, o mas bien “Under your Spell” y que es extraña como para que me guste siendo muy electrónica pero que esta tan absolutamente bien integrada en la película que muchas veces sirve para dar voz a los sentimientos que los protagonistas no pueden o no deben expresar, y que ni siquiera pretenden expresar, pero que no pueden combatir al cruzarse el uno con la vida del otro. Estoy realmente asombrado de estar tan enganchado a la banda sonora y la escucho a diario en el coche… soy el primer sorprendido.
En definitiva, que ya me acerco al final de la segunda pagina de Word y no es habitual que me extienda tanto. Me encanta la película. Me parece un peliculón como la copa de un pino y he disfrutado y paladeado cada minuto desde el mismísimo primer fotograma hasta el ultimo. No quería que terminara y termina como termina, no voy a decir nada al respecto. Para mi final perfecto. La recomiendo, aunque desconozco cuando se estrenará o si va a estrenarse. Para mi es la confirmación de que este director sabe como tocar mis fibras aunque lo haga de una forma extraña. Un 10 de película en todos los sentidos y en todos los aspectos. Es insultante que el premio a mejor película en Sitges se lo haya llevado “Red State” en vez de “Drive” o “The Woman” absolutamente absurdo y casi diría que insultante. Debéis verla si o si y decidir si caéis en ella con todas las consecuencias o si os deja fríos, aburridos e indiferentes, como también ocurre en un porcentaje importante de los que la ven. Mi opinión ya la tenéis.
Esta vez si que voy a procurar ser breve porque no tengo gran cosa que decir de “Contagio”, ni es un argumento en el que merezca la pena extenderse mucho ya que ni siquiera la trama lo hace así que, hoy me propongo al fin, ser breve, conciso y como pedía las respuestas de examen mi profesor de biología del COU, sucinto. A pesar de no tener mucho que decir, no se trata de una película menor. Es uno de los grandes títulos de Sitges de este año y con director de renombre como es Stephen Soderbergh y un reparto amplio y de buen nombre.
“Contagio” nos propone precisamente eso, desde el primer instante de la película y antes de que veamos ninguna imagen, la enfermedad ya se empieza a propagar. Antes que las imágenes escuchamos una tos y es después cuando vemos a Beth Emhoff (Gwyneth Paltrow) tener mal color y mala cara. Viaja de Hong Kong a Mineapolis con escala en Chicago y a su paso propaga la enfermedad hasta que llega a su casa donde contagia a su hijo, pero no así a su marido Mitch (Matt Damon).
La enfermedad, desconocida, nueva y con una tasa de mortalidad del 20%-30% se propaga por todo el mundo y la película trata de contarnos como se conduce una crisis sanitaria de esa magnitud con comparaciones constantes a la epidemia de gripe española de 1918 que se llevó por delante al 1% de la población mundial. El tema es que no es una película de epidemia apocalíptica, no es un gran drama, no es una denuncia social hacia ningún lado concreto y no atina a dar palos en ninguna parte.
Te quedas despues de verla, pues como el que escucha llover. Sin mas trascendencia. O al menos a mi me ha resultado totalmente intrascendente, sin grandes actuaciones ni nadie que destaque especialmente. Con situaciones que no me vende en absoluto como la de Marion Cotillard y muy tímidas denuncias a los magufos de las estupideces homeopatías pero que quedan solo en el tema del sacacuartos personaje bloguero de Jude Law, en vez atizar de verdad a los timadores homeopátícos que están detrás de ese personaje. Tampoco carga contra las farmacéuticas, ni contra nadie en particular y al final quien mas se come las ostias de la opinión publica de la película es el CDC y los médicos de verdad.
Película muy floja, a medio gas, a mitad de ninguna parte y que se olvida a los 5 minutos. No me ha merecido la pena para nada pagar mis 7,5€ por verla, no me ha dicho nada, no me ha gustado en realidad y me parece una oportunidad perdida de hacer una buena película de virus y desastres. Sigue sin superar a “Estallido” y es que tampoco lo pretende, pero es la referencia obligada. Hubiera sido mejor si se hubiera rodado como falso documental y aun así hubiera seguido sin decir nada. Un bluff que tampoco se que pintaba en Sitges. Y por apostillar, cada vez que veo a Jennifer Ehle, mas me alegro de que al final no haya sido Catelyn Stark como esta previsto.
Ya he podido ver “Mientras Duermes” otra de las apuestas fuertes del cine español de este año con director estrella como Jaume Balagueró y tirando a lo seguro con Luis Tosar como protagonista interpretando a Cesar en esta adaptación de la novela homónima del italiano Alberto Marini. Adaptación que no es adaptación porque Marini y Balagueró son amigos y colaboradores desde hace años y ambos han creado sus obras de forma paralela y no es que una adapte a otra sino mas bien que sobre una idea puesta en común, cada uno la ha llevado a cabo en su campo de forma paralela y hasta que lea el libro, no podre decir si complementaria o no.
La historia irremediablemente recuerda desde su mismo comienzo a “La Victima Perfecta”. Al menos el concepto es el mismo, solo que en la película de la Hammer el tarado era el casero y aquí es el portero, pero el modus operandi del tipo es el mismo en ambas películas. Luego diverge en el resto del discurrir de la película, pero no tanto realmente porque hasta el tratamiento con el novio de la victima es el mismo en ambas películas.
En este caso Cesar (Luis Tosar) es un tipo realmente siniestro, pero solo interiormente. De cara a los demás es un tipo normal (como buen psicópata). Cesar no es feliz y cree carecer de dicha capacidad, solo siente cierto alivio cuando extiende la miseria en la vida de los demás. Su máxima ilusión es hacer que alguien alegre pierda la sonrisa para siempre y en el momento en el que nosotros nos asomamos en su vida, esa persona es Clara (Marta Etura).
Lo que la hace o deja de hacer tampoco es plan de que yo os lo cuente y revisionando el trailer y aun comprobando que es tramposo en su montaje y puede dar una impresión de película mas “movida” de lo que realmente es, tampoco es muy spoileante, asi que no lo seré yo. Solo basta con saber que si ya viste “La Victima Perfecta” te ves venir la escalada en la chungez del personaje de Cesar, solo que aquí llega mas lejos en su enfermedad y en su objetivo de amargar la vida para siempre a alguien.
La película se deja ver, hay que decirlo. Yo fui al cine con algo de sueño y me mantuvo atento, pero si que tiene un ritmo un poco irregular al principio y aunque creo que esta bien montada para evitar la repetición propia de la manera de contar la historia, si que hay un momento en que yo estaba ya fuera de la película, mas o menos a mitad del metraje. Luego ya a partir de cierto punto va tomando un ritmo menos pausado y una vez que nos vuelve a meter en la película con cierto momento de tensión que compartimos con Cesar, ya no perderemos detalle hasta el final.
Como “peros” le voy a poner al personaje de la vecinita de enfrente, que no me convence ni ella, ni que no tome medidas desde el principio Cesar. Las escenas con la madre en el Hospital, en las que yo hubiera agradecido una profundización con algún flashback explicativo al pasado de Cesar, o que directamente aquella no fuera la madre sino una random persona de hospital a la que amargar. Como pros, le voy a poner el final. Me ha gustado el final. Todo lo que no se ha sido valiente en el tema de la vecina, que pedía sordidez extrema a gritos, se arregla con el final.
Aun asi y resumiendo hay que decir que aunque se deja ver y no duele pagar por verla, no deja de ser una película que si nos quitamos el filtro que nos ponemos a veces al ver películas españolas y fuera una película cualquiera de Hollywood, la juzgaríamos como exactamente eso, película que se deja ver, es decir película del montón, que no mata, que tiene ideas y conceptos ya vistos este mismo año en otra película y que si los medios no tuvieran que hacer la pelota a los cineastas españoles, dirían que sigue estando muy por debajo de lo que Balagueró consiguió con REC. Y en cuanto a cine español esta muy lejos también del peliculón soberbio y de las sensaciones que que deja “Secuestrados“
Y como nota personal, yo estoy un poco cansado ya de Luis Tosar y de la mania de quemar a los actores en cuanto tienen un éxito, a base de sacarlo en 10.000 películas seguidas. Marta Etura esta bien pero a ratos uno sencillamente no se cree su buen rollismo, y a mi por momentos me parecía demasiado artificial y demasiado a la medida de la ida de olla de Cesar. Que es evidente que lo es, solo que uno como espectador debería sentirlo todo mas natural.
Esta claro que el cine Coreano en general, pero el de Hong-Jin Na en particular, yo lo debo de ver con otros ojos, porque donde todo el mundo ve genialidad yo no veo nada. Ya con su anterior película “The Chaser” yo no puede soportar las cotas de ridículo continuo y de absurdo a las que llega y con esta supuesta obra maestra del cine negro, aun siendo superior a “The Chaser” tampoco puedo justificar de ninguna manera las 2 horas y 20 que he tenido que sufrir.
2 horas y 20 minutos para contar una trama de corto de 20 minutos, siendo generoso. Diálogos mas que escasos y que no aportan nada y escenas de acción que como suele ocurrir en el cine de este tipo, son ridículas y no tienen ningún sentido, ni puedo entrar en ellas. Todo lo que no se le pasa a nadie, a este tipo se le consiente y no entiendo porqué. Saltar desde un segundo piso, reventar un coche en la caída, y aun si conseguir huir cojeando de no menos de 50 policías entre a pie y en coche… primera escena que me saca de la película, aun habiendo aguantado a duras penas el ridículo de la escena del asesinato.
Pero si no era suficiente, tenemos el síndrome “Ninja assassin” donde todo esbirro es absolutamente imbécil y muere con mirarle, excepto los protagonistas que son superhombres capaces de seguir corriendo y haciendo absurdeces tras saltar desde edificios, ser atropellados, acuchillados con cuchillos jamoneros varias veces, recibir hachazos, saltar de barcos, matar contrarios a docenas a pesar de estar heridos gravemente, provocar y sufrir accidentes de trafico de vergüenza ajena y que hacen que hasta los accidentes que organiza Luc Besson parezcan buenos. Y por supuesto poco importa que uno pase de ser un simple taxista que no se despierta ni con tortas, a un terminator….. es igual, con este director se pasa todo por alto.
Los superhombres protagonistas Jung-woo Ha y Yun-seok Kim que son los mismos que usó el director en “The Chaser” y aquí dan algo menos de vergüenza ajena, pero solo en el caso de Jung-Woo Ha, porque el tal Yun-Seok Kim sigue paseándose delante de la cámara como quien va a comprar el pan… como con desgana. Y todo es sin hablar de la trama, pero es que al igual que la película tiene 4 diálogos mal contados que no aportan prácticamente nada, la trama también podría resumirse en 2 líneas y podría haberse rodado en 20 minutos y claro está, la trama inicial deja de tener la mas minima importancia, porque no es mas que una excusa para colarnos una ensaladade cuchilladas, y hachazos, que son lo mejor de la película, eso si… aunque se note que las cabezas son de goma cuando pisan una para sacar el hacha. Pero da igual… todo eso no se quiere ver, mola mil decir que es un thriller del copon de la baraja, por lo que se ve.
El caso es que tenemos una zona fronteriza entre Corea del norte, China y Rusia que tiene un status político extraño, con ciudades autónomas, miseria y la mitad de la población dedicada al trapicheo de una u otra manera. En este ambiente depresivo tenemos a Young-min Jee, un taxista, ludópata que pierde todo el dinero que gana el majhong y que debe a las mafias 60.000 yuanes por el pasaje ilegal de su mujer a Corea del Sur, a donde va a tratar de trabajar y conseguir algo de dinero.
La mujer deja de dar señales de vida, no manda dinero a casa y el taxista se ralla con el tema y decide empeorarse la vida con el juego. En una pelea de ludópatas, llama la atención de un mafias local, criador de perros que le ofrece saldar su deuda si va de ilegal a Corea del Sur, mata a alguien y vuelve con un pulgar como prueba. Cuando llega a donde su victima, se le adelantan y otra gente mata a su objetivo. Un reputado miembro de la sociedad coreana. Las 2 ramas que han ordenado el asesinato se entremezclan con el personaje del taxista como nexo de unión incomodo que ambas han de eliminar. Entre medios, dos o tres referencias muy tramposas a la mujer, con la mega trampa suprema de guión, a lo Shyamalan que no pasaríamos a nadie y con la que se ríe de nosotros como espectadores tras los créditos iniciales.
Todo es una excusa barata para las escenas de acción. La supuesta nota social y política queda en absolutamente nada y lo mismo hubiera dado que el protagonista fuera de esa zona fronteriza, como de Albacete. La trama de la mujer es una trampa de guión imperdonable, total y absoluta. Los malos son de opereta unos y terminator el otro, pero sin perder el tono de expresividad actoral de quien pide una baguette y un par de donuts. Para mi han sido 2 horas y 20 de absurdo, de sopor solo aliviado por los hachazos, con una sensación de mugre innecesaria que a otros penalizamos pero a este director no. Hubiera sido un gran corto, si tras el asesinato y tras saltar de la ventana, hubiera sido detenido y se hubiera comido 30 años de cárcel mientras la mujer se beneficiaba a algún mafiosete. Ahí hubiera estado bien, impactante y no hubiéramos tenido esta aburrida fabula absurda donde el perdedor se convierte en un T-1000 navajero para no aportar absolutamente nada.
Eso si… todavía ganará este año a mejor película en Sitges… que me lo veo venir.
Con Kevin Smith se viene dando un caso muy particular de extremos, expectativas y decepciones. Quien era fan de sus antiguas películas, puede seguir siéndolo porque sea inmune a las decepciones o puede haberle abandonado hace tiempo. En mi caso, soy un término medio. Me gustan sus primeras películas, pero mi preferida siempre ha sido “Persiguiendo a Amy” seguida de “Dogma”. Ha tenido mucho crédito conmigo Kevin Smith y lo ha ido malgastando poco a poco, hasta que se le ocurrió firmar la infame y malísima “Cop Out” y ahí si que le mande a freír espárragos.
Por lo tanto mis expectativas en cuanto a “Red State” eran no ya escasas, sino totalmente nulas. Quizás por eso mismo, no me ha parecido tan mala, pero sigue estando muy lejos de lo que se espera de Kevin Smith. Es lo que tiene ser un director brutalmente sobrevalorado y sometido al juicio del friki decepcionado, pero es de lo que ha vivido muchos años asi que no vale ahora quejarse. Ni aquellas películas con chistes de pollas eran tan buenas, ni Red State o Zack y Miri tan malas.
Mal hecho también el querer engañar y vender la película como un thriller psicológico, o chuminadas por el estilo. Lo que nos propone es la historia de una congregación religiosa ultra cristiana e ida de la olla total que secuestra y asesina homosexuales y luego se manifiesta en sus funerales. Una típica iglesia de pirados perdidos en la América profunda, donde todos tienen entre si lazos familiares o de consaguinidad. Estos pirados liderados por un magnifico reverendo Cooper (Michel Parks) emboscan y secuestran homosexuales y hacen lo propio con los chicos protagonistas a través de redes sociales de folleteo para ser ajusticiados como fornicadores.. en fin…
Los tres chicos son secuestrados y llevados a la iglesia donde tenemos el monologo del reverendo sobre el temor a dios y pitos y flautas… se supone que aquí es donde se debería destilar toda la mala leche de Kevin Smith, pero falla terriblemente. Es un gran speech y yo hasta puedo estar de acuerdo en que el que quiera ser cristiano lo sea con todas las consecuencias y con el dios chungo y vengador del antiguo testamento. Lo malo es que en la película no hay ni uno solo de esos diálogos que deberían llevar la firma de la casa y todo queda cojo.
La ultima parte es ya un delirio compartido, con los federales por allí montando un mini Waco, con algo de critica muy sosa al gobierno y sus formas y con una resolución bastante patillera y que a mi no me ha convencido en absoluto. Se deja ver, tiene sus cosas, pero es sumamente intrascendente, es nuevo tropiezo en la cuesta abajo total que lleva Kevin Smith y a pesar de ser una obra maestra del séptimo arte comparada con “Cop Out”, no deja de ser una película olvidable y que no aporta absolutamente nada mas que decepción por venir de la mano de quien viene.
Ahora bien, la otra lectura del tema es que si no llevara la firma que lleva, seria una película, sencilla y modesta con cosas buenas y disfrutables como el reverendo y sus acólitos, alguna que otra muerte y seria un entremés para pasar el rato sin mas complicaciones. Pero eso se puede exigir a un debutante o a un random director. De Kevin Smith se espera mucho mas, así que hemos llegado al día en que se ha convertido en su peor enemigo y va a atener que dirigir una nueva trilogía de Star Wars como mínimo para levantar cabeza a ojos de todo el mundo.
Conviene aclarar, en el caso de películas como esta del subgénero “Mockumentary” (lease con un copa de coñac, con el meñique estirado y un perro de ½ kilo en el regazo), si uno es fan o no de dicho subgénero. Si me leéis desde hace tiempo sabréis que yo si que lo soy, que entro totalmente al trapo y que me sugestiono mucho y de manera muy placentera con las Paranormal Activities, Troll Hunters y demás. Si no te gustan este tipo de películas, casi es mejor que no lo intentes porque aquí hay todo lo que odias de ellas y algunas cosas mas que tampoco te van a agradar.
Si en cambio eres como yo y te entretienes con estas películas y eres capaz de “hacerte kakita” con una paranormal activity o eres de los que querría tener un póster firmado de Hans como tu personaje preferido de los bosques noruegos, entonces puede que “Apollo 18” tenga un pase. Puede o puede que no, pero al menos se puede intentar. La verdad es que dentro de este subgénero, por el momento me ha parecido la mas floja, pero porque se mueve en un terreno pantanoso.
Como bien sabéis (sigo con el coñac y el cohíba) la ultima misión de la NASA en ir a la luna fue la del Apollo 17. La película nos propone una misión secreta del Apollo 18 en 1974 que tiene como objetivo instalar una serie de aparatos en la superficie lunar para espiar a la URSS. Los astronautas son enviados sin que ni siquiera sus familias lo sepan, y con los objetivos de la misión claros y ademas con el encargo de grabarlo todo con unas nuevas cámaras, que son al final de las que se recupera el metraje para el mockumentary… lo típico.
Como en toda misión, un modulo lunar con 2 astronautas aluniza y otro queda en órbita con el resto de la nave. Plantan su banderita, toman muestras, llevan los aparatos al lugar designado cerca de un crater, y encuentran unas huellas que no son suyas en la zona. Siguiendo dichas huellas encuentran un modulo lunar soviético (se supone que los rusos no habían llegado a la luna) con daños en el interior y mucho rastro de sangre, pero ni rastro de los cosmonautas. A partir de aquí, ya os la dejo a vosotros, que tampoco es que tenga tanto guion como para contarlo.
La mayor virtud de la película es que no llega ni a la hora y media, y por eso se salva de ser aburrida. Tampoco da miedo al estilo de las paranormal, ni tiene la simpatía de Troll Hunter. Es un terreno, como decía antes mas pantanoso. Tiene su elemento, bien llevado y me ha gustado mucho lo que ocurre con el astronauta Nathan (Lloyd Owen) y la parte que le toca al otro astronauta ,Ben Anderson (Warren Christie) también bien cumplida. Es solo que le falta algo a la película para sobresaltar realmente o para pasarlo mal. Aun asi, ha estado entretenida y para mi es suficiente como para recomendarla, pero teniendo en cuenta dos cosas, que miedo lo que se dice miedo, no da y que si no te gusta este formato, ni lo intentes o intentalo pero luego me pidas explicaciones. Curiosa, simpático el asunto, con fallos importantes de guion y que deja la trama conspiratoria a medio camino, pero se deja ver.