Archivo de la categoría: Sitges

FANT 18: Livide

Película extraña, es poco decir para referirse a esta “Livide”. Película que genera a priori, unas expectativas elevadas, por ser lo siguiente del duo francés Bustillo-Maury después de su acojonantemente buena “A L’intérieur”. Y es lo que pasa con las expectativas, que son un arma de doble filo y mas cuando pasas de un estilo de película a otro diametralmente opuesto. Del brutal y sangriento comportamiento humano a modo de venganza pasas a una segunda película de rollo conceptual en el que no sabemos si estamos viendo costumbrismo pesquero, una de vampiros, una de zombies, una de casa encantadas, de druidas, de gente que vuela, de la zona fantasma, la dimensión desconocida o todo a la vez.

Tenemos un pueblecito de Bretaña donde Lucie esta haciendo unas practicas de enfermera de atención a mayores en sus casa. Una de las personas que conoce es una señora que esta en coma en un viejo caserón sobre el que corren ciertas leyendas o al menos cierta aversión local. Ademas en el pueblo en cuestión hay carteles de gente desaparecida por doquier, pero no parece que importe mucho.

El novio de Lucie es pescador y esta harto de esa vida y quiere largarse de allí, así que no se les ocurre otra cosa a la Lucie, a su hermano, y al novio que ir de noche al viejo caserón a robar un supuesto tesoro de oro y joyas que la señora guarda allí. Y eso es todo lo que se entiende de la película. Luego todo empieza a divagar y desbarrar. A no tener ningún sentido y a ser mas un ejercicio estético que otra cosa.

Puede ser que pretendieran los directores pasarse de profundos y les ha salido el tiro por la culata porque lo que queda este asunto lleno de preguntas sin respuesta, es muy ridículo, desde las transmutación de almas por el método palillero, a las niñas flotantes, pasando por la vieja a lo darth vader y rematandolo con la casa flotante de la zona fantasma en la que solo faltaba algún villano kryptoniano.

Sinceramente, me he aburrido cosa mala. Solo salvo que aparezca la tarada de “A L’intérieur” como madre de Lucie en un momento dado, momento WTF para variar y no desentonar con el tono general. Es “bonita de ver” dentro de lo que cabe y muy cuidada en lo visual, pero no se que cojones me han querido contar y a partir de determinado momento, ya me daba igual. Final lisérgico por no decir directamente propio de Terry Gilliam, casi como todo el tono en general, pero en el peor sentido, en que te pierde por el camino. Tremenda decepción.


FANT18: Hobo with a Shotgun

Hobo with a Shotgun” es la segunda película, tras “Machete”, salida de los falsos trailers de la doble sesión Grindhouse que se hicieron Tarantino y Robert Rodriguez con “Death Proof “y “Planet Terror”. Solo que esta vez el protagonista es Rutger Hauer y por mucho que Dani Trejo se esmere, no puede transmitir las sensaciones que el amigo Rutger transmite con solo mirar a la cámara y marcarse un monologo sobre porque no hay que abrazar a un oso. O_o

Si en “Machete” el mundo era exagerado pero real, aquí parece que estuviéramos en un universo paralelo pero sin Olivia Dunham y sus muñecos (lo leí en twitter y me hizo gracia… soy un plagiador :p)…. Es todo histriónico, exagerado, hipersaturado de color al principio y tan decadente que en un principio me recordó a la “Death Race” original aunque solo fuera por el concepto…. o incluso a ese futuro o espacio paralelo en el que transcurre “La Naranja Mecánica

Empezamos con nuestro Hobo, que yo no lo sabia pero debe de ser sinónimo o diminutivo de homeless, llegando a una nueva ciudad en el típico tren en el que viajan los vagabundos. Este vagabundo es Rutger Hauer y en la ultima etapa de su vida (que tiene una edad ya el hombre) llega a este ciudad que es donde termina la vía del tren. Esta llegada, si ya de por si fuera poco simbólica, tiene el componente del uso extremo del color y de la saturación, rojo muy rojo, azul muy azul, hasta el punto de casi molestar, pero pasa enseguida.

Nuestro entrañable Hobo, se encuentra entonces con una ciudad totalmente ida de la olla. Ciudad sin ley y sin cordura, hiperviolenta y decadente y en manos de un malo maloso, The Drake y sus 2 hijos, que son literalmente los dueños de la ciudad. Vemos de todo, gente pagando a a otra gente para poder grabarles pegandoles y haciéndoles comer cristales por ejemplo, pederastas vestidos de papa noel que secuestran niños, punkis reventando cabezas y matando gente con los autos de choque, chicas en bragas machacando a una piñata humana con bastes de beisbol, vemos bates de beisbol con cuchillas, policías violadores, chicas en bikini blanco y embadurandose y refrotandose con la sangre que brota de un recién decapitado, etc.

Todo esto es lo que encuentra Hobo allí, pero también a una joven prostituta, Abby, a la que salva de un muerte probable a manos del hijo mas psicópata de Drake y con la que establece una relación de amistad y cariño que parece devolverle al Hobo (no recuerdo que tuviera un nombre) un poco la sangre a las venas y que en ultima instancia es lo que hace que este coja una escopeta y monte el pollo. Y de eso va la peli, del momento en que se le cruza el cable durante un atraco, donde se agencia una escopeta y mata a los atracadores y se convierte en el Hobo with a Shotgun, que va limpiando las calles y repartiendo justicia one shell at a time.

Desde ese momento la peli entra en un frenesí delicioso de muerte, violencia y venganza, pero luego para mi pega un ligero bajón y me hizo preguntarme porque no harán estas cosas de una hora en vez de hora y media…. sera que me he hecho mucho al formato serie, pero hay historias que encajarían mejor, algo mas comprimidas. De todas formas enseguida vuelve a retomar el rumbo con el tema de los 2 hijos de Drake, el monologo frente a los bebes y desde ahí al enfrentamiento final con “La Plaga” que son 2 cazarecompensas enfundados en hierro que son una ida de la olla total, arrastrando un ataúd atada a sus motos, pero que me resultaron totalmente entrañables.

La recomiendo totalmente y es que Rutger Hauer es un grande entre grandes y aquí esta inmenso, al igual que estaba inmenso solo saliendo en pantalla en “El Rito”. La película es él y directamente tras verla, no os digo mas que me fui al ordenador y me baje y adquirí  “Carretera al infierno” que fue una película que me dejó clavado a la butaca en el cine, que vi con mis buenos 11 añitos (la culpa es de los padres siempre) y que se me quedó grabada a fuego como una angustia constante y que me hizo fan total de Rutger Hauer para siempre. Que queda muy bien el rollo gafapasta con Roy Batty y las lagrimas en la lluvia, pero para mi Rutger Hauer empezó a existir cuando su constancia y mala leche me hicieron pasar un rato malo malo (y bueno bueno) haciendo de aquel autoestopista casi inmortal.


Livide

Película extraña, es poco decir para referirse a esta “Livide”. Película que genera a priori, unas expectativas elevadas, por ser lo siguiente del duo francés Bustillo-Maury después de su acojonantemente buena “A L’intérieur”. Y es lo que pasa con las expectativas, que son un arma de doble filo y mas cuando pasas de un estilo de película a otro diametralmente opuesto. Del brutal y sangriento comportamiento humano a modo de venganza pasas a una segunda película de rollo conceptual en el que no sabemos si estamos viendo costumbrismo pesquero, una de vampiros, una de zombies, una de casa encantadas, de druidas, de gente que vuela, de la zona fantasma, la dimensión desconocida o todo a la vez.

Tenemos un pueblecito de Bretaña donde Lucie esta haciendo unas practicas de enfermera de atención a mayores en sus casa. Una de las personas que conoce es una señora que esta en coma en un viejo caserón sobre el que corren ciertas leyendas o al menos cierta aversión local. Ademas en el pueblo en cuestión hay carteles de gente desaparecida por doquier, pero no parece que importe mucho.

El novio de Lucie es pescador y esta harto de esa vida y quiere largarse de allí, así que no se les ocurre otra cosa a la Lucie, a su hermano, y al novio que ir de noche al viejo caserón a robar un supuesto tesoro de oro y joyas que la señora guarda allí. Y eso es todo lo que se entiende de la película. Luego todo empieza a divagar y desbarrar. A no tener ningún sentido y a ser mas un ejercicio estético que otra cosa.

Puede ser que pretendieran los directores pasarse de profundos y les ha salido el tiro por la culata porque lo que queda este asunto lleno de preguntas sin respuesta, es muy ridículo, desde las transmutación de almas por el método palillero, a las niñas flotantes, pasando por la vieja a lo darth vader y rematandolo con la casa flotante de la zona fantasma en la que solo faltaba algún villano kryptoniano.

Sinceramente, me he aburrido cosa mala. Solo salvo que aparezca la tarada de “A L’intérieur” como madre de Lucie en un momento dado, momento WTF para variar y no desentonar con el tono general. Es “bonita de ver” dentro de lo que cabe y muy cuidada en lo visual, pero no se que cojones me han querido contar y a partir de determinado momento, ya me daba igual. Final lisérgico por no decir directamente propio de Terry Gilliam, casi como todo el tono en general, pero en el peor sentido, en que te pierde por el camino. Tremenda decepción.


Kill List

Anoche tocó ver una película a la que hace tiempo que tenía ganas. Kill List se proyectó en el último Sitges y las opiniones sobre ella aunque algo desconcertantes la dejaban en buena posición. Y bueno ahora entiendo lo de desconcertantes porque la película me ha dejado con el culo torcido, como poco. Y eso que me ha gustado mucho, pero es que me ha llevado por donde ha querido sin saber ni por asomo a donde era.

La película empieza con un costumbrismo inglés más cercano a Ken Loach que a una peli de género. Jay (Neil Maskell) lleva sin trabajar 8 meses y hay tensión con su mujer Shel (MyAnna Buring). Jay se queja de dolor en la espalda, pero parece que es una cosa más psicológica que otra cosa. Las discusiones se suceden y el dinero se les esta acabando. Cuando viene a cenar Gal (Michael Smiley), el mejor amigo de Jay,  con su nueva novia, le recomienda hacer un nuevo trabajo juntos.

Lo que yo no sabia hasta ese momento es que el negocio de estos dos es el de ser hitmans y que algo fue mal en un trabajo en Kiev hace 8 meses, o lo suficientemente mal para dejar tocado a Jay. Ahora tienen un nuevo contrato para asesinar a 3 tipos, un cura, un pervertido y un rico. Hasta llegar a ese punto puede pasar tranquilamente mas de media hora de película para que vayamos simpatizando con los protagonistas.

No voy a contar nada mas, solo breve mención a la hiperviolencia muy al estilo de Drive. Hay poca, pero la que hay es absoluta y brutal. Especialmente con martillo. A partir de aquí la película deriva de formas extrañas y pasa entre géneros dejándote a cuadros y no me parece correcto contar nada de cómo, porque yo no sabía nada y mi cara de desconcierto debía de ser mayúscula, empezando por la reacción de los objetivos ante Jay y siguiendo por un final totalmente whathefuckesco.

Todavía estoy impactado por la película y por sus formas. Se pasea peligrosamente por la frontera entre la tomadura de pelo absurda y peli que te deja patidififuso pero satisfecho con tu desconcierto. Yo he disfrutado dejándome llevar de la mano, pero no tenia ni idea de donde iba, ni por asomo. Tiene tantas cosas extrañas y/o sin sentido que creo que sera difícil quedarse indiferente. Por poner un ejemplo, ya no solo el tema de “las gracias”, sino el tema de los regalitos del gato, la risa de la mujer, por no hablar de su pasado de voluntaria en Suecia y su comentario al respecto. Yo la recomiendo, pero no me hago responsable de las consecuencias.


Drive

Hoy voy a ir a cine a ver por segunda vez, primera en pantalla grande esta película, que como sabréis considero de lo mejor del año y una de las que mas me ha gustado de los últimos tiempos, así que voy a volver a poner en primera plana mi comentario sobre ella, porque se lo merece y porque me parece una buena manera de cerrar el año en términos blogueros. Nos leemos el año que viene.

If I drive for you, you give me a time and a place. I give you a five-minute window, anything happens in that five minutes and I’m yours no matter what. I don’t sit in while you’re running it down; I don’t carry a gun… I drive.

Con “Drive” estamos ante una de esas películas que genera una reacción muy diferente en la gente. Por algún motivo, suscita adhesiones sin reservas (como es mi caso) y en otros casos suscita entre indiferencia y sopor. Yo no se nada de esto como para analizar porqué, si entras en la película todo en ella te encanta… pero parece que es así, ni tampoco se porqué puede parecer lenta o intrascendente, pero esta claro que a mucha gente se lo parece, hasta el punto de demandar a la productora por sentirse engañados con el trailer.  El que sepa de cine como para sesudos análisis que lo haga, yo solo diré que me ha encantado y por no decir hipnotizado.

Ya venia yo con buena predisposición por un par de motivos. Primero, me gustan los coches, me gusta conducir, y me atrae enfermizamente la figura del conductor criminal encargado de las huidas y que siempre suele ser el que peor sale parado en las películas. Por otro lado, el director Nicolas Winding Refn, pero no solo porque venga de Cannes con el galardón a mejor director por esta película, sino también porque con su anterior película “Valhalla Rising” me dejó descolocado como hacia tiempo que no lo hacia una película y como mínimo me hizo tenerle atado en corto y atento a cualquier cosa que hiciera. Y al saber que lo siguiente se alejaba del “arte y ensayo” y se metía en el cine de gasolina, rueda quemada, y sombras existenciales, a mi ya me tenia ganado. Intenté ver “Drive” en el festival de San Sebastian, pero era ya complicado cuadrar las cosas, pero en cuanto he podido ha caído, y mas veces caerá porque pienso comprar el Blu-Ray y dejarme arrastrar por la hipnotizante y estupenda banda sonora, en mi casa con mi recién recuperado Home Cinema.

Drive” nos presenta en unos primeros 10 minutos magistrales a un conductor sin nombre, ni pasado interpretado por Ryan Gosling. Este chico es un especialista de cine que dobla a los actores en las escenas de conducción, accidentes, etc. Aparte también trabaja en un taller arreglando coches a las órdenes de Shannon, interpretado por un brillante Bryan Cranston, quien le acogió y dio un trabajo hace años cuando el chico se presentó en su taller pidiendo un trabajo. Aparte de estos trabajos, nuestro protagonista tiene un tercer empleo. Se alquila como Geteway Driver o lo que es lo mismo conductor de “golpes”. Por un precio, un momento y un lugar el te da 5 minutos, durante esos 5 minutos es tuyo, pase lo que pase. Después de ese tiempo estas por tu cuenta.

Con esa premisa comenzamos la película. Una conversación telefónica exponiendo los términos con los que abro esta entrada, un coche que no llama la atención a pesar de ser un impala modificado con 300 caballos bajo el capó y una escena del crimen de la que tiene que hacer volar a quienes le han contratado. Esos 10 minutos iniciales que incluyen los 5 de conducción, ya te dejan claro que la película no es común. Olvidaros de persecuciones de opereta, no, de lo que se trata es de escapar sin dejar rastro y sin llamar la atención. Eso es de lo que se trata, otra cosa es que se consiga, claro esta. 10 minutos perfectos de tensión fuera de la común que al acabar nos dejan con una vista de Ryan Gosling al volante, con su palillo en la boca, con la cámara mirándole hacia arriba desde el asiento del copiloto, con el titulo de la película en rosa y con “Nightcall” (primera canción de la tremendamente buena banda sonora) empezando a sonar y llevándonos, con el al volante, por los títulos de crédito iniciales.

En esta vida solitaria y silenciosa que vive el protagonista, refugiado en si mismo de un pasado que ni conocemos, ni hace ningún amago por dejarnos ver si es mas o menos trágico o no, se cruza Irene (Carey Mulligan) que resulta ser la vecina de 2 puertas hacia la derecha de el conductor. Las sombras de ambos se cruzan, se ven, se sienten los vacíos del otro y de alguna manera encajan. Nada es sencillo y nada ocurre realmente más que ambos personajes den un paso fuera de sus oscuridades existenciales, si bien no hacia ninguna luz, hacia una oscuridad compartida que parece tener como puente entre ambos al hijo de Irene. Hijo cuyo padre (Oscar Isaac) esta en al cárcel pero que sale a los pocos días de que nuestro conductor y ella se conozcan. Este tipo tendrá que hacer frente a unas deudas por protección durante su tiempo en la cárcel y nuestro protagonista le ayudara a saldarlas.

No voy a contar mucho mas porque tampoco es una historia súper compleja y la forma en que se desarrolla y complica la vida de cada uno merece la pena ser descubierta por el espectador y paladeada en su justo momento y lugar. Así como la violencia, cruda, dura y brutal, sin edulcorar, por muy inesperada que sea. No es de todas formas una película violenta en exceso, pero cuando es necesaria, es directa, efectiva e impactante. Tanto como las escenas de conducción que si no son muchas y desde luego no son el motivo de la película, si que son absolutamente brillante teniendo sus culminación en la perfecta persecución, por lo que bien podría ser Mullholland drive, con nuestro protagonista y Christina Hendricks escapando al volante de un Mustang, cuya elección parece todo menos casual ya que tanto montura como manera de ser conducido nos hacen inmediatamente recordar a Steve McQueen.

Gracia me hace cuando se alaban las escenas de persecución y accidentes de baratillo de “The Yellow Sea”. Hemos confundido, choques absurdos de coches, con escenas de conducción y la forma de rodar esta persecución con el Mustang GT y la forma de resolverla por parte de nuestro conductor, con ese momento bellísimo de cámara lenta, viendo nosotros por la luna trasera lo que le ocurre al coche perseguidor, se clava en la retina y nos hace rememorar una forma de hacer cine, que se sale de toda norma habitual hoy en día, pero sin caer en la copia ni la nostalgia barata, es sencillamente una forma de hacer las cosas personal, diferente y efectiva que recuerda a los clásicos, pero que solo beben de ellos, y los traen a nuestros tiempos, pero sin pretender recrearlos.

Película de la que me declaro fan total. De su forma de reinventar el cine negro, embutido en un historia de sombras y gasolina, en vez de despacho de detectives y gabardina. De sus interpretaciones que me gustan todas, ya sean protagonistas con unos magníficos Ryan Gosling y Carey Mulligan cuya mutua empatía compro totalmente y que me encanta como culmina en la escena del ascensor, brutal en toda la extensión de la palabra y que define perfectamente de lo que es capaz en todos los sentidos el personaje de Gosling. Un 10 para todos los secundarios, desde Bryan Cranston cuyo personaje parecía el ancla a la estabilidad y la vida mínimamente feliz del protagonista y de el futuro de ambos, a Albert Brooks, su cajita de cuchillas y su brutal sinceridad final, pasando por Ron Perlman, Oscar Isaac y la breve aparición de Christina Hendricks.  Cada uno en su bajada a los infiernos me resulta creíble, torcido, lleno de matices y sombras y perfectamente interpretado, dando un empaque coral a la película que no hace más que engrandecerla.

Mención aparte a la banda sonora, a la que estoy absolutamente enganchado, o mas bien “Under your Spell” y que es extraña como para que me guste siendo muy electrónica pero que esta tan absolutamente bien integrada en la película que muchas veces sirve para dar voz a los sentimientos que los protagonistas no pueden o no deben expresar, y que ni siquiera pretenden expresar, pero que no pueden combatir al cruzarse el uno con la vida del otro. Estoy realmente asombrado de estar tan enganchado a la banda sonora y la escucho a diario en el coche…  soy el primer sorprendido.

En definitiva, que ya me acerco al final de la segunda pagina de Word y no es habitual que me extienda tanto. Me encanta la película. Me parece un peliculón como la copa de un pino y he disfrutado y paladeado cada minuto desde el mismísimo primer fotograma hasta el ultimo. No quería que terminara y termina como termina, no voy a decir nada al respecto. Para mi final perfecto. La recomiendo, aunque desconozco cuando se estrenará o si va a estrenarse. Para mi es la confirmación de que este director sabe como tocar mis fibras aunque lo haga de una forma extraña. Un 10 de película en todos los sentidos y en todos los aspectos. Es insultante que el premio a mejor película en Sitges se lo haya llevado “Red State” en vez de “Drive” o “The Woman” absolutamente absurdo y casi diría que insultante. Debéis verla si o si y decidir si caéis en ella con todas las consecuencias o si os deja fríos, aburridos e indiferentes, como también ocurre en un porcentaje importante de los que la ven. Mi opinión ya la tenéis.


Attack the Block

Si “Super 8” se lanzaba al asunto nostálgico con mayor o menor fortuna, con el trasfondo de Alien+chavales+ambientación ochentena, hoy se estrena algo parecido, pero en clave de invasión alienígena a día de hoy y con el trasfondo de los suburbios del sur de Londres. Desde aquí lo digo ya, peliculón de los de disfrutar sin parar y sin tirar de nostalgias, ni ecos del pasado…. Me lo he pasado en grande viéndola y parece que es el sentir general, premios en Sitges aparte.

Attack The Block” es una película británica, para empezar, producida por la misma gente que esta detrás de “Shaun of the Dead” y “Hot Fuzz” y con Nick Frost (esta vez sin Simon Pegg) como único conocido en un reparto tan primerizo como lo es el propio director, que ademas es el guionista. Y nos trasladan al sur de Londres, suburbios con sus pandillas y su inseguridad, donde de vez en cuando harían falta unos cuantos “Harry Brown”. En ese suburbio de malotes, kies y jennis de bloques de pisos con 160 viviendas, es donde Sam (Jodie Whittaker) es atracada por una banda de malotes del bloque en cuestión.

El problema es que mientas la roban la cartera, algo cae del cielo destrozando un coche justo al lado de donde ellos están. Cuando Moses (John Boyega) el jefe de la pandilla intenta ver si pueden afanarse algo del coche aprovechando la situación, un bicho tirando a albino, peludo, dentudo, con garras y sin ojos, le ataca y huye, siendo perseguido por la pandilla, hasta que lo consiguen matar a navajazos.

La pandilla crecidita ya, pasea el alíen por todo el barrio hasta su bloque donde planean guardarlo en el piso del traficante de la zona, por ser el sitio mas seguro posible, mientras deciden que hacer con el bicho muerto o saber al menos que es. El traficante al que compran marihuana y que recluta a Moses para que empiece a mover farlopa, tiene de empleado a Ron “Nick Frost” y estando allí fumándose unos petillas con el, ven que otros meteoritos como el que precedió a la partición del alíen, van cayendo por todo el barrio.

Crecidos como están por haberse cargado uno, se arman de petardos, bates de béisbol y katanas y se van a por mas bichos, con la particularidad de que estos que caen no se parecen al primero. Son mas grandes, negros negrísimos, y con varias hileras de dientes que brillan en la oscuridad de la noche. Bueno, y matan gente sin muchos problemas. Estos aliens parece que tienen como objetivo el bloque donde viven los chavales, y donde vive Sam, la chica a la que atracan al principio y con la que tendrán que arreglarse para sobrevivir y repeler el ataque de los bichejos del espacio.

La película es muy divertida, cuando tiene que haber sangre la hay, hablan sin parar los chavales y con esas jergas de barrio de Londres que como no tengas unos subtítulos a mano no te enteras ni de la misa la media, pero que le dan parte importante de salsilla a la peli y que crean toda la ambientación. Es ciencia ficción, de la disfrutable como un enano y es una autentica sorpresa y refrescante como ella sola. Muy muy recomendable.

Podría recordar en algún momento a una “Misfists” con bichomovie o incluso a “La Horde” pero en vez de zombies en suburbio de Paris, son Aliens en suburbio de Londres, pero esta es mas divertida y los chavales son geniales. Todo lo contrario a los chavales de “Super 8”, pero geniales. Nick Frost, como siempre es un crack y con 2 frases te gana totalmente. Por lo demás, aliens, macarrillas, negratas, hip-hop, suburbios, referencias cinéfilas, videojueguiles, risa, sangre, katana, aliens y superviviencia. Desde luego los “big gorilla-wolf motherfuckers” se equivocaron de barrio.


Twelve

Yo realmente no se como tiene tanto crédito un director como Joel Shumacher teniendo a sus espaldas bodrios y pestiños de dimensiones épicas y casi inhumanas. Desde “Jovenes Ocultos” que era ya una payasada en su momento en ámbitos vampiricos, conviviendo con joyas como “El Misterio de Salem’s Lot” que si que daban miedito del de verdad. Para que ahora se queje la gente de vampiros adolescentes…. Como si no los hubiéramos tenido en los 80 y de la clase más patética. Y podemos seguir con sus dos Batmans que son para internarle en Arkham y tirar la llave, por no hablar de “Linea Mortal” o “El Numero 23”. O las mas reciente “Tresspass” que directamente ya os digo que renuncio a ella. Conmigo ha agotado su crédito.

Shumacher lleva demasiado tiempo viviendo de las rentas de “Un Dia de Furia” y de “Asesinato en 8 mm” que son sus dos películas buenas. Pero como consiguió metérsela doblada una vez a los gafapastas con “Tigerland”, de vez en cuando intentar sacar provecho de ese mercado, como es el caso que nos ocupa. Planta la voz en Off de Kiefer Sutherland, un protagonista que no sonríe, la decadencia occidental ;)  lo agita con una droga inventada y toneladas de pretenciosidad y tenemos “Twelve”.

Con humo y espejos, lo que pretende es contarnos la típica historia de “que difícil es ser yo” de los niñatos ricos del Upper East Side de Nueva York durante sus vacaciones de primavera. Todo ello desde los ojos de White Mike (Chace Crawford) que es el chico que nunca sonríe y con pretendidos recovecos psicológicos, que se dedica a proveer de marihuana al resto de niñatos. Al menos hasta que una nueva droga llamada Twelve, empieza a hacer furor, machando las nulas personalidades sacadas de mil perfiles prefabricados de mil películas y series, que pueblan este tostón de película.

Es una película, mala, aburrida, terriblemente pretenciosa, irreal y una soberana perdida de tiempo. Es como un mal capitulo de Gossip Girl añadiéndole las paranoias de Sofia Coppola, pero sin pizca de gracia ni interés. Las drogas son malas y cualquiera puede acabar de comebolsas… eso es la película, pero con voz en off, pretenciosidad asfixiante e intención de que sintamos lastima por estos pobres niños que viven sin el cariño de sus padres en un mundo feroz porque estos están en los Hamptons o en las Bahamas. Anda por ahí hombre… truñaco de película y de historia.


Otra Tierra (Another Earth)

Aunque se haya proyectado en Sitges este año, y su protagonista femenina, Brit Marling, se llevara el premio a Mejor Actriz, plantearse ver “Otra Tierra” una película fantástica o de ciencia ficción seria un error, que puede empañar seriamente el visionado de la película. Y no es que sea una película que tenga unas virtudes excesivas como para lastrarla además con decepción. Hay otra tierra si, pero es una película sobre la culpa y sobre como vivir con ella, sobre cuestiones intimas y preguntas universales. Sobre los what if’s.  Y todo ello en una producción pequeñita, hecha con 4 duros, estrenada en 4 sitios puntuales, y solo gracias a que trae el premio especial del jurado de Sundance.

Rhoda Williams (Brit Marling) es un menor brillante hasta el punto de ser admitida en el MIT, pero no tanto como para no ponerse al volante borracha perdida una noche de fiesta. Esa noche es en la que se descubre que hay un planeta parecido al nuestro, lejos en el firmamento y Rhoda escucha la noticia por la radio. Su curiosidad científica la hace mirar hacia el cielo, y su borrachera adolescente la lleva a hacerlo mientras conduce, impactando frontalmente contra el coche de un exitoso compositor (William Mapother) al que deja en coma y matando de paso, a su hijo pequeño y a su mujer embarazada.

Drama del copón de la baraja, vidas destrozadas, esperanzas rotas, expectativas nulas y de regalo 4 años de cárcel para Rhoda. Al salir de la cárcel, la otra tierra esta mucho mas cerca y ya se sabe que es un planeta idéntico al nuestro, donde viven las mismas personas y que parece directamente un duplicado que nadie se explica como o porque esta ahí. Rhoda al salir de la cárcel, seguirá arrastrando las secuelas de la enorme culpa que carga y ello la hará rehuir a la gente y conformarse con un trabajo de limpiadora con tal de no tener que interactuar con nadie. Al menos esto es así hasta que decide ir a ver al tipo al que le destrozó la vida. Este no la conoce porque estuvo en coma mucho tiempo, delegó todo el asunto legal despertar a sus abogados, y el expediente de Rhonda, al ser menor en el momento del accidente, esta sellado y es anonimo.

Película intima, casi demasiado y que recuerda mucho a “21 gramos” en algunos momentos e incluso a “Die Tür” en la motivación del compositor para tomar la decisión que toma. Quizás es demasiado pausada, por no decir lenta y nos lleva demasiado de la mano por las preguntas que nos deberíamos hacer si supiéramos que hay otra versión de nosotros mismo. Esa tutela, que me parece innecesaria, se produce a través de locutores de radio o televisión que a modo de voz en off o de Pepito Grillo, hacen esas cuestiones filosófico-quántico-vitales.

No es una mala película, pero tampoco trasciende ni hace pensar en exceso, como parece pretender. Es un drama, como hemos visto mil veces, con la novedad del planteamiento de otro planeta, pero que no deja de tratar temas universales como la culpa, el perdón, la redención, el sentido de todo y las formas de conocernos y vernos a nosotros mismos. Un poco lenta, un poco pretenciosa, un poco demasiado Indie y un poco aburrida.


May

I need more parts

Tenia pendiente visionar “May” desde tiempos remotos, no en vano tiene 11 años la peli, pero desde que vi “The Woman” andaba yo ganas de ver como se las gastaba el amigo Lucky McGee en otras épocas. Y vaya, que apuntaba maneras. Hay cosas en común entre ambas películas y no es solo el componente enfermo tan bueno que destila o que veamos otra vez a Angela Bettis, sino también el uso de la banda sonora totalmente diferente de lo que cabria esperar.

May (Angela Bettis) es como Carrie, pero sin las paranoias religiosas. Tiene una madre que es como todas, pero elevada a n y que hace que May crezca aislada del resto de niños para protegerla de un defecto que tiene en un ojo y que hace que lo tenga totalmente virado hacia dentro. Para corregir ese ojo vago la madre le pone un parche que ni Nick Furia se pondría, lo que ya consigue que May se convierta en una niña tan solitaria que su única amiga sea una muñeca que su madre hizo en su día, pero que no puede sacar de la urna de cristal donde la guardan.

Así crece May, extraña, rara, solitaria, hablando a su muñeca, tejiendo sus propios vestidos y trabajando en una clínica veterinaria donde no le afectan las cosas, por desagradables que sean. Cuando lleva puestas las gafas su ojo parece normal y en su sitio, pero cuando se las quita, su ojo vuelve a torcerse hacia dentro y entre eso y que es mas rara que un ocho, no consigue hacer ni un solo amigo y menos un novio. Al menos hasta que consigue unas lentillas correctoras.

Entonces conoce a Adam (Jeremy Sisto), quien le parece el chico perfecto, empezando por su manos y con el empezara un especie de relación en la que todo es nuevo para May. La cosa se torcerá y May decidirá encontrar su hueco en el mundo a su manera a pesar de encontrar una nueva vía en su compañera de trabajo (Anna Faris).

Me ha gustado la película aunque hay que reconocer que el ritmo es algo lento, pero es tan sumamente bueno el comportamiento de May en la pantalla que merece la pena totalmente.. es como ver a una Amelie pero en psicótico, lo cual hace de ella un ser perfecto con el pasar 90 minutos. Muy grata sorpresa para mi y muy paranoica y divertida por partes. Muy fan de May desde ahora y por supuesto de Lucky McGee.


Atrocious

Se me ha cruzado el cable y me he puesto a ver “Atrocious” a pesar de la malisima pinta que tenia esta explotation nacional de las Paranormal Activity. Y bueno al menos tiene la ventaja de que no llega a los 80 minutos ni con los créditos. Y yo le pongo buena voluntad a estas pelis y me sugestiono solo, pero a los 5 minutos ya estaba deseando que todos murieran y mal síntoma es ese para que luego pase miedo.

La película nos cuenta la supuesta muerte de la familia Quintanilla en Sitges a través del material rescatado de sus cámaras y de material adicional de los Mossos d’Escuadra. Asi que nos vemos siguiendo las peripecias de los hermanos Cristian y July, que van a la casa familiar de las afueras de Sitges a filmar sobre una supuesta leyenda de una niña que se aparece en el bosque si te pierdes.

En la finca de la casa tienen un laberinto, muy convenientemente y ahí es donde empiezan los problemas la noche que el perro desaparece. Al día siguiente los hermanos van a buscar al perro, que encuentran y esa misma noche el hermano pequeño de ambos desaparece también y desatan los infiernos para la familia Quintanilla que aparecerá masacrada, casi toda por la mañana.

El problema es que la película tira mucho de ir andando de noche por el laberinto con la cámara en verde, pero pasar pasa mas bien poco. Nos hemos hechos ya mas a planos fijos en este tipo de peliculas y esto de ir corriendo con la cámara en mano parece un poco volver hacia atrás y a peor. Ademas el tal Cristian, hermano mayor es tan gilipollas que ya te da igual que se aparezca Sadako por el pozo, la niña Medeiros o el mismo Godzilla, que lo quieres es que lo maten de una santa vez.

Película muy menor, muy cutre, sin sustos bien pensados y un desperdicio. Poco susto y mucho correr con la cámara sin ver nada de nada. Malos protagonistas, mal planteamiento y una pequeña perdida de tiempo. Yo quiero que me acojonen, no que me hagan desear que Michael Myers aparezca de una vez y finiquite el asunto. Totalmente prescindible.


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